11 de mayo de 2013

Entre la Academia y la Caverna (Juan Andrade)

Sara Mago (Fanzine cultural)

Ninguna reforma universitaria puede realizarse con eficacia duradera si no intervienen decisivamente en su elaboración los más directamente afectados por ella, los estamentos universitarios, y quienes tienen que aportar medios para realizarla, o sea la sociedad en general. Ni los universitarios españoles ni la sociedad española han podido intervenir adecuadamente en la elaboración de las reformas decididas por la administración actual […] este camino quiere llevar a una institución de puro rendimiento técnico, indigna del nombre de Universidad, al perder todo horizonte cultural, moral, ideal y político. i

Los párrafos anteriores no forman parte de ninguna octavilla anti-Bolonia. Se corresponden al Manifiesto aprobado por los estudiantes y profesionales encerrados en 1966 en el convento de los Capuchinos de Barcelona para protestar por el modelo universitario franquista. El paralelismo entre aquella situación y la que actualmente atraviesa nuestra universidad trae a la mente la frase de aquel viejo pensador alemán, para el cual, cuando la historia se repetía, lo hacía la primera vez como tragedia y la segunda como farsa. De tragicómico cabe calificar el estado de los estudios superiores en nuestro país una vez que a los efectos devastadores del terremoto de Bolonia le ha seguido el tsunami de los recortes impuestos so pretexto de la crisis económica. 

Con el lema eufemístico “Una Universidad al servicio de la sociedad” Bolonia venía a imponer, en la práctica, una universidad sometida a los mercados. Aquella sinécdoque tramposa, por la que los intereses de la gente quedaban reducidos a los de sus élites, ponía de manifiesto el alcance de la onda expansiva del capitalismo postmoderno, que, una vez había conquistado países y se había apropiado hasta de la naturaleza misma, se lanzaba también a la colonización de lo intangible, a poner su pica en el ámbito del conocimiento. Esta mercantilización de la universidad apenas ha consistido en la apertura a una financiación privada que condicionase la orientación de las titulaciones e investigaciones, como al principio se temía; sino en la más económica traslación de la propia lógica del mercado al mundo académico. Lejos de chantajear con dinero a la comunidad universitaria para que cambiase planes de estudio y proyectos de investigación, se recurrió a una fórmula más barata, consistente en que la comunidad universitaria interiorizase, por Decreto ley y con mucha propaganda, los valores del funcionalismo, la eficiencia y la rentabilidad económica. En esta dinámica de conversión de todo valor de uso en valor de cambio no es de extrañar que sólo se estime el conocimiento que produzca beneficios económicos. En esta epistemología del negocio no será raro que pronto se tome por verdadero sólo aquello que genere plusvalía. 
                                           

Pero la farsa se ha desvelado con la crisis del llamado capitalismo financiero. No se entiende que la lógica del mercado se imponga en la universidad cuando ha sido esta lógica la que ha conducido al desastre económico actual. Como dice Carlos Fernández Liria, es absurdo permitir que el mercado intervenga de un modo u otro en la gestión de las universidades después de que se haya puesto de manifiesto su impericia para gestionar hasta los bancosii. 

Lo peor de todo es que la mercantilización va siempre de la mano del clasismo. Por eso este nuevo modelo universitario está socavado aún más las bases de la educación pública, y haciendo de la universidad otro espacio para la segregación social. Con sus desregulaciones y recortes en el gasto educativo los dirigentes políticos de turno no sólo están promoviendo que el mundo académico se desdoble en universidades públicas desasistidas para estudiantes que serán carne de cañón del paro, la precariedad o la emigración y unas pocas universidades privadas concebidas como centros para la formación de élites gestoras. La propia universidad pública ya se ha desdoblado en grados que ni siquiera cabe calificar de pseudo gratuitos (pues las tasas han alcanzado niveles prohibitivos) y en postgrados de pago donde se hará definitivamente la criba social. Quienes tengan recursos económicos podrán pagarse un master carísimo que les proporcionará prácticas o futuros contratos en las grandes empresas que los promocionan. Los que no puedan se quedarán simplemente con un grado devaluado en el mercado laboral o cursarán un master más barato de escasa consideración para la empresa privada, u orientado a buscar salidas en un sector público en peligro de extinción. A algunos pocos que no tengan dinero para matricularse en un master de prestigio se les quiere conceder la gracia de que lo cursen solicitando un crédito bancario, con sus correspondientes intereses a devolver una vez que, en el mejor de los casos, consigan su primer trabajo. Con ello se pretende que si los de abajo ascienden socialmente por esta vía formativa lo hagan, por si acaso, con el grillete de una deuda. Resulta grotesco que quienes presentan la crisis actual como un problema de deuda pública sean los mismos que inciten a endeudarse a edades tan tempranas. Si además las cosas te van mal, luego te dirán que viviste por encima de tus posibilidades.

Los universitarios anti-Boloniaiii ya denunciaron que lo peor de este proceso es que se estaba disfrazando con los ropajes de una revolución didáctica y pedagógica, algo que escandalizaría a quienes, como Paulo Freire, cultivaron magistralmente estas disciplinas en un sentido formativo y emancipadoriv. Lejos de ello se vienen imponiendo unas pautas de ordenación de la docencia que repelen el análisis científico y la reflexión crítica en torno a contenidos materiales concretos, en beneficio de una jerga corporativa de objetivos, competencias, destrezas y evaluaciones: un metalenguaje vacuo y autorreferencial que reproduce los valores mercantiles del funcionalismo y la competitividad y confunde la necesaria organización de la enseñanza con su burocratización. Entre tantas directrices plagadas de fríos tecnicismos se disipa aquello que Emilio Lledó reivindica como las coordenadas básicas de la enseñanza: el amor por lo que se enseña y el amor a quien se enseña. El gran humanista nos recuerda también que la libertad de expresión es papel mojado si no va acompañada de la libertad de pensar que debería promover una enseñanza plural, rigurosa y de calidad, no utilitarista y sobre-pautadav. Por el contrario uno se pregunta si las directrices educativas actuales no están haciendo de la universidad lo que José Carlos Bermejo denomina ya como “la fábrica de la ignorancia”vi, quizá porque algunos dirigentes políticos y económicos temen que eso de aprender a pensar lo que uno expresa puede hacer de la reconocida libertad de expresión un derecho subversivo. 
                             
Que las cárceles nunca han funcionado como una institución orientada a la reeducación es algo que se aprende mucho antes de la mayoría de edad. El drama añadido en este contexto de paro juvenil desbocado es que la universidad empiezan a parecerse a un recinto de reclusión para jóvenes, donde a base de jordanas extensas, prácticas a todas horas, evaluaciones constantes, cursos de perfeccionamiento, señuelos y jaujas de futuro se mantiene ocupados a muchos de quienes podrían prender la llama de la conflictividad en la calle. Para que no piense mucho también al profesorado se le tiene enredado en decenas de comisiones, tareas gestoras y absurdos procedimientos de control de resultados y rendición de cuentas, que apenas generan apariencia de profesionalidad y ponen de manifiesto, como señala Enrique Díez, el prejuicio ideológico neoliberal de que lo público es ineficaz y hay que sobre-vigilarlovii. 

En este contexto de quiebra social, donde se trata de contener cualquier emergencia, la escuela y la universidad no sólo reproducen los valores teóricamente neutros del tecnocratismo, también adoctrinan expresamente. Este adoctrinamiento tiene dos caras complementarias: la cara bronca del conservadurismo moral, la enseñanza confesional y el darwinismo social y la cara ingenua de la llamada educación en la tolerancia. Lo curioso es que de manera trasversal a ambos enfoques se mueven a sus anchas los mismos valores del utilitarismo y la competitividad. No se trata de infravalorar la expansión de esas ideas retrógradas y agresivas que la derecha trata expresamente de difundir a través de la instrucción pública; pero también resulta muy peligrosa la expansión que por los currículos ha tenido y sigue teniendo ese otro pensamiento moralizante, cándido y políticamente correcto que proclama ideas tan peregrinas como el “respeto a todas las ideas”, dado que inevitablemente entre éstas habría que incluir las ideas creacionistas sostenidas por diferentes sectas religiosas, las ideas segregacionistas del Aparheid o la idea de la superioridad de la raza aria del Mein Kampf. Y es que la alternativa al pensamiento reaccionario no puede ser un pensamiento blando y melifluo. De manera más corrosiva lo expresaba el novelista Rafael Chirbes: “no hemos tenido suficiente con los colegios de curas como para tener ahora colegios de socialdemócratas”viii. En ese desdoblamiento clasista de la enseñanza sería intolerable que muchos masters de élite se orientasen, como ya lo hacen, a enseñar sofisticadas técnicas de “optimización fiscal”, eufemismo de la tan de moda evasión de impuestos, mientras que en la enseñaza media y en las universidades públicas les educamos en el conformismo social y la tolerancia a todas las ideas, incluida aquella que viene a justificar el fraude sosteniendo, por ejemplo, que un exceso de control fiscal inhibe la buena inversión.

Frente a la farsa política y las mistificaciones ideológicas sería otro error promover una educación moralizante a la contra. En lugar de eso la universidad debería hacer, simplemente, y ya es mucho, lo que le es propio: promover el conocimiento científico, entendiendo por tal, como en su día nos enseñó el filósofo Manuel Sacristán, un conocimiento amplio, positivo y críticoix. Creo sinceramente que una consigna no se combate con otra consigna, sino con una buena tesis. Y como vacuna contra la candidez no estaría mal incluir algunas dosis de irreverencia y buen humor, para lo cual se podría recomendar como lectura de clase la obra de Slavoj Zizek “En defensa de la Intolerancia”x.

Y ante todo eso, ¿qué está haciendo la comunidad universitaria? La verdad es que, salvo las protestas organizadas fundamentalmente por los estudiantes y algunos pocos profesores, esto parece una balsa de aceite. La docilidad está siendo hasta ahora la actitud mayoritaria de un profesorado que viene tragando con carros y carretas, o que más allá de eso interpreta como problemas académicos la erosión de sus derechos laborales, que concibe la defensa de estos derechos como una reivindicación corporativa ajena al drama social que se está viviendo o que piensa ingenuamente que por su posición y supuesta estima social no le va a alcanzar la afilada tijera de los recortes. 

Lo malo también de estos eternos retornos en la historia es que no dejan mucho espacio para la originalidad en las recomendaciones. Habrá que empezar por recuperar el pulso crítico y la memoria de las luchas universitarias pasadas y recientes para sumarlas a esa marea de movilizaciones sociales que ha subido muy por encima del nivel de la universidad. Si nos replegamos sobre nosotros mismos, fascinados por los cantos de sirena de la modernización que trae de nuevo la “Estrategia Universidad 2015”, enredados en el burocratismo o enrocados en nuestro corporativismo, esta Academia se parecerá cada vez más a la Caverna.
 
Notas:
i “Manifiesto: por una universidad democrática”, en Manuel Sacristán, Intervenciones políticas. Panfletos y materiales III, Barcelona Icaria, 1985, pp. 50-61.
ii Carlos Fernández Liria, “En contra de Bolonia”, Diario Público, 1/12/2008.
iii Véase la recopilación de trabajos en Luis Alegre y Victor Moreno (coord.), Bolonia no existe. La destrucción de la universidad europea, Hiru, Hondarribia, 2009.
iv Paulo Freire, Pedagogía del oprimido, Madrid, Siglo XXI, 1995.
v Emilio Lledó, Ser quien eres. Ensayos para una educación democrática, Zaragoza, Universidad de Zaragoza, 2009.
vi José Carlos Bermejo, La fábrica de la ignorancia. La Universidad del como si, Madrid, Akal, 2009.
vii Agustín Moreno (Coord), ¿Qué hacemos con la educación?, Madrid, Akal, 2012, pp. 49-53.
viii Entrevista a Rafael Chirbes en la Universidad de Cádiz, en http://www.youtube.com/watch?v=1bOdnT-qhM8
ix Manuel Sacristán, “El trabajo científico de Marx y su noción de ciencia”, en http://roiginegre-audios.blogspot.gr/2008/07/el-trabajo-cientfico-de-marx-y-su-nocin.html.
x Slavoj Zizek, En defensa de la intolerancia, Madrid, Público, 2010.
Juan Andrade. Profesor en la Universidad de Extremadura

10 de mayo de 2013

Huelga del 9 de mayo: Jornada histórica en la enseñanza extremeña

Foto: FRANCIS VILLEGAS

Desde la Coordinadora Estudiantil Extremeña queremos mostrar nuestro mas sentido orgullo por la jornada histórica que se dio ayer en nuestra región. Miles de personas salieron a las calles clamando por la educación pública y en contra de la infame Ley LOMCE.
Por la mañana tras el heroico encierro de nuestros compañeros del Sindicato Autónomo Estudiantes Segedanos que tuvieron que sufrir las presiones y las amenazas de la Guardia Civil, hemos salido a la calles estudiantes de toda Extremadura, mas de 100 compañeros llamados por la Asamblea Universitaria de Badajoz se han concentrado en frente al rectorado. En Merida mas 50 compañeros de Estudiantes por la Publica se han concentrado junto a compañeros del Frente Estudiantil de Almendralejo y Asamblea De Estudiantes Don Benito, mas tarde los compañeros de la Acampada Merida Campamento Dignidad se han unido a nuestros compañeros, haciendo nuestra la máxima de "Obreros y estudiantes unidos y adelante". Mientras en Caceres, mas de 200 compañeros de Estudiantes Cacereños junto al Sindicato de Estudiantes Independiente IES Pachecho y la Asamblea Universitaria se han manifestado enfrente de la Subdelegación del Gobierno.

 Foto: G. M.

Por la tarde volvimos a salir a las calles para unirnos a las manifestaciones de la Plataforma por la Educación Publica. Badajoz, Caceres, Merida, Plasencia y Zafra volvieron a rugir en una jornada donde mas de 6000 personas salieron a las calles en las distintas ciudades de nuestra Extremadura. Al caer noche la mas de 50 estudiantes organizados alrededor de la Asamblea Universitaria de Badajoz se encerraron en la Biblioteca Central de la Universidad para continuar la lucha, donde resistieron toda la noche.

Aun con la alegría del éxito de la jornada, nos apena que en Caceres no se nos dejase leer manifiesto al finalizar la manifestación, esperamos que estas cosas se resuelvan en un futuro. También denunciar la represión que vivieron nuestros compañeros de Zafra con presiones de desalojo y amenazas de multas por la Guardia Civil. 

Hoy hemos conseguido una pequeña victoria, el gobierno ha anunciado que paraliza la aprobación de la ley LOMCE, pero no debemos dormirnos, no debemos dejar de luchar. Si no que es el momento de seguir luchando, de seguir organizándonos, por eso llamar a los estudiantes extremeños que luchen y se organicen. Solo así podremos evitar que vuelvan.

No queremos su Ley Clasista, donde se nos separa en estudiantes de primera y segunda categoría, no queremos esta ley por mercantilista y abrir las puertas a la privatización. Pero también rechazamos el plan Bolonia aprobado por el anterior gobierno. Por que nuestra lucha es por la educación pública y de calidad, por una sociedad mas justa y solidaria y lucharemos por ello, vengan de las siglas que vengan.

Ayer fue un gran día, pero la lucha continua.

Coordinadora Estudiantil Extremeña

La Asamblea extremeña aprueba la ley de Renta Básica de espaldas a las acampadas

Las tres marchas iniciadas desde los diferentes Campamentos Dignidad protestan ante el Parlamento extremeño por una renta básica que consideran una ayuda insuficiente. El subsidio aprobado afectará sólo a 5.000 de los 80.000 desempleados de la comunidad.
Jonathan Macías / Raquel Perianes (Periódico Diagonal)
 
Los Campamentos Dignidad de Extremadura y otros colectivos continúan sus esfuerzos para luchar por la renta básica. La última iniciativa, la marcha que se inició el pasado tres de mayoo desde Plasencia, a la que se unieron nuevas marchas desde Ribera del Fresno y Badajoz, que se encontraron la pasada noche en el Campamento de Mérida después de un recorrido de más de 160 kilómetros. Hoy han llevado a cabo manifestaciones delante de la Asamblea de Extremadura para protestar por la aprobación de la Ley de Renta Básica.
A pesar de que se habían registrado más de 50 solicitudes en  tiempo y forma para la asistencia al pleno, tan sólo siete fueron concedidas a miembros de la Plataforma por la Renta Básica extremeña. Otra representación del grupo fue habilitada en una sala en la que han podido hacer seguimiento de la Asamblea a través de una televisión de plasma. Fuera, a las puertas de la Asamblea, un fuerte dispositivo policial con dotaciones de la UIP desplazadas desde Sevilla formaban un férreo despliegue por todo el centro de la ciudad. 
        
Mientas en el Parlamento se debatían las enmiendas a la ley, en el exterior comenzaban las identificaciones y los registros a manifestantes. La tensión surgió cuando a algunas de las personas acreditadas se les negó la asistencia al salón de plenos por llevar camisetas de la Plataforma Stop Desahucios de Mérida. Algunas de los miembros de dicha plataforma se despojaron de ellas a modo de protesta, quedándose en ropa interior. Ya en el interior y con los logos de Stop Desahucios a la espalda, tras las declaraciones del portavoz del Partido Popular, Miguel Cantero, que afirmó que, tras la aprobación de la ley de Renta Básica, “ningún extremeño volverá a pasar necesidades”, los miembros de esta plataforma se han levantado y han arrojado al suelo algunos céntimos como señal de protesta. Han abandonado las instalaciones tras gritar “gracias, con mucho cariño, no votéis y dejarnos en la miseria” y “la gente está pasando hambre, nos tenéis desnudos en Extremadura”.
Pocos después se votaban las seis enmiendas de IU, que han contado con el voto favorable del PP y la abstención del PSOE. Las propuestas parciales del PSOE no han prosperado al contar con la abstención de IU y el voto en contra del PP. Tras el debate llegó la aprobación de la ley que ha contado con el voto a favor de 63 de los 65 diputados presentes en el momento de la votación. La cuantía mensual de la Renta Básica quedaba fijada en el 75% del IPREM, lo que se traduce en una cuantía mínima de 400 euros. Y el máximo no podrá exceder del 135% del IPREM, unos 720 euros aproximadamente.

        

La renta aprobada por el gobierno de Monago cubre a 5.000 desempleados, poco más de un 6% de los que hay en la comunidad. La ley establece además algunas condiciones para acceder a la ayuda, tales como ser mayor de 25 años o llevar un año residiendo en la región. Para Agustín Real Rodríguez, miembro del Campamento Dignidad de Plasencia y participante en la marcha, la Ley de Renta Básica no asegura la supervivencia de los desempleados de larga duración:  “Entendemos la renta básica como un derecho individual, todas las personas que no encuentran empleo deben tener derecho a la supervivencia con un mínimo de seiscientos euros”.

Desde el movimiento consideran que el subsidio aprobado por el Gobierno de Extremadura está muy lejos de las demandas que se presentaron en una Iniciativa Legislativa Popular avalada por 27.000 firmas y que pedía que el subsidio abarcase a los 80.000 parados que se cuentan en la comunidad. El Gobierno extremeño no llegó a estudiar la propuesta ya que pedían una cantidad de 45.000 firmas, a pesar que la cantidad de firmas recogidas en formularios oficiales equivalen a una cantidad de 1,2 millones a nivel estatal.
Tras la aprobación de la ley de Renta Básica, los congregados en el exterior se retiraban tras una asamblea de manera pacífica hasta las instalaciones del Campamento Dignidad de Mérida, donde ya se había acordado levantar una parte del campamento, pero mantener la zona de atención a afectados.
     
Myriam Bermejo, del Campamento de Mérida y la Plataforma por la Renta Básica, valoraba así la aprobación de la ley de Renta Básica: “Ha sido devastador, no pensábamos nunca que pudiera llegar a tan poquísima gente la renta básica, que discrimina la pobreza. Seguiremos en la lucha ya que no hemos conseguido el objetivo, que es que las 80.000 personas paradas de esta comunidad tengan una renta mínima, para poder pagar, luz, agua y comida”.

25 de abril de 2013

Escrache contra el paro y la miseria ante el Hotel Emperatriz

MÉRIDA

Persiguen a los diputados autonómicos del PP hasta el restaurante

«Nosotros en paro y ellos comiendo en hoteles de lujo»

25.04.13 -
Una quincena de personas, del Campamento Dignidad Mérida y la Plataforma por la Renta Básica, han protestado por su situación, la mayoría de ellos en paro, ante el restaurante en la plaza de España de Mérida en el que comían en esos momentos consejeros de la Junta y diputados autonómicos del PP, en el descaso que ha habido para el almuerzo en el pleno de la Asamblea de Extremadura. «No hay pan para tanto chorizo», y «Nosotros en paro y ellos comiendo en hoteles de lujo», han gritado mientras la policía les impedía la entrada en el hotel restaurante Mérida Palace, de cinco estrellas.
Los manifestantes intentaron inicialmente abordar a los diputados del PP a su salida del edificio de la Asamblea pero la policía evitó que se acercaran, mientras la mayoría de diputados populares aguardaban a que se solucionara el barullo. Después las personas que protestaban, entre ellas el ex coordinador regional de IU Manuel Cañada, se han trasladado a las puertas del hotel donde comían una docena de diputados del Grupo Parlamentario Popular y les han esperado a la salida, a las 16.15, por lo que la policía ha tenido que proteger de nuevo a los políticos hasta su vuelta a la Asamblea de Extremadura.
Entre los acosados estaban el consejero de Salud y Política Social, Luis Hernández Carrón, responsable de la gestión de la futura Renta Básica, y el de Fomento, Vivienda, Ordenación del Territorio y Turismo, Víctor del Moral. Mientras ellos comían en el interior, los manifestantes se han hecho en la calle bocadillos de chorizo y patatera.
Los 25 diputados que han acudido a comer a este céntrico hotel de Mérida durante el receso de la sesión plenaria que se sigue en el Parlamento regional han abonado de su bolsillo los 16 euros que cuesta el menú en este hotel, que se encuentra a escasos metros de la Cámara, según han informado fuentes de PP.

Los Campamentos Dignidad denuncian las negociaciones secretas sobre la Renta Básica y la ofensiva antisocial

La Plataforma por la Renta Básica en Extremadura y los Campamentos Dignidad ante la publicación de los datos de la EPA y las negociaciones secretas sobre la Renta Básica en Extremadura manifiestan:
  1. Los datos de la EPA revelan la catastrofe social que está sufriendo la clase obrera en Extremadura y en todo el país. Una catástrofe que no cae del cielo, cuyos responsables tienen nombre, apellidos y dirección. Y corbata.
    Los números conocidos hoy son la manifestación de algo que comprobamos cotidianamente ante las oficinas de empleo donde llevamos acampados ya 65 días. Están conduciendo a una gran parte de los trabajadores directamente a la miseria. Son miles las familias que no pueden hacer frente al pago del alquiler o de la hipoteca, a las que cortan la luz o el agua, las que no pueden seguir los tratamientos médicos por falta de recursos.

    Es una canallada insostenible mantener a 6.200.000 ciudadanos españoles en el desempleo. Aún más grave es la situación en Extremadura que alcanza ya el 35´5 % de paro, con 8 puntos más que la media estatal. 182.000 extremeños y extremeñas en el paro, y más de 80.000 sin ningún tipo de cobertura. Los discursos de Monago sobre el “milagro extremeño” o “la Extremadura de los emprendedores” son, además de una majadería intelectual, un insulto al sufrimiento que viven decenas de miles de familias extremeñas.

  1. En este contexto, las reuniones secretas de la Junta de Extremadura con los grupos parlamentarios alrededor de la Renta Básica muestran el grado de insensibilidad social del gobierno regional y la actitud servil de muchos políticos en Extremadura. Conspiran contra su pueblo, contra los parados que sufren, contra los Campamentos Dignidad que expresan la rabia y la esperanza de muchas personas en esta situación.

    Que durante tres días seguidos, 22, 23 y 24 de abril, se hayan reunido en secreto, sin luz ni taquígrafos, antes de la presentación de las enmiendas a la ley, indica a las claras qué pretenden. El gobierno del PP que, a pesar de estar en minoria se maneja con absoluta soltura, pretende una Renta Básica cuya cuantía no supera la que hay actualmente establecida para las Aises (400 euros) y quiere introducir aspectos que reafirmen el carácter miserable y clientelar que tienen al día de hoy las ayudas de emergencia. Entre las perlas que han pactado está el intento de convertir los Proyectos Individualizados de Inserción en instrumento para abaratar la mano de obra, con trabajos no remunerados en ONGs y Ayuntamientos para poder cobrar la Renta Básica. Y la regulación del silencio administrativo a favor de la Administación.

    “Por supuesto”, la Junta de Extremadura se niega a discutir sobre la clave de bóveda de esta ley, que no puede ser otra que el número de personas a las que va a dar cobertura la renta básica y, por consiguiente, el establecimiento de garantías para que alcance a todos los parados que este momento se encuentran en la intemperie, sin ningún tipo de prestación o subsidio por desempleo.

  2. Llamamos a la rebeldía a todas las personas en paro de Extremadura, a toda la clase obrera, a toda la gente de bien de esta tierra. No podemos consentir lo que está pasando. Convocamos a toda la población a participar en los Campamentos Dignidad ya existentes y a organizar la respuesta popular donde aún no existen. Llamamos a participar en las Marchas por la Renta Básica, los 25.000 empleos públicos y el fin de todos los desahucios. Ya hay convocadas dos Marchas a Mérida, desde Plasencia (3 al 8 de mayo) y desde Ribera del Fresno (7 y 8 de mayo). El día 9 de mayo convocamos una Concentración ante la Asamblea de Extremadura, donde desembocarán las Marchas anunciadas.

    Quieren callarnos, pretenden silenciar nuestra rabia y nuestra indignacion. No quieren escraches, ni protestas. Nos quieren sumisos y sumisas. No lo consintamos. Movilización sostenida contra el paro y la miseria.



14 de abril de 2013

Actividad del Campamento Dignidad para los próximos días

CAMPAMENTO DIGNIDAD DE MÉRIDA

Actividades previstas para los próximos días


Hoy, 14 de abril, llevamos ya 53 días acampados frente a la oficina de empleo en Mérida. Estamos consiguiendo, junto a los campamentos hermanos de Plasencia, Badajoz y Almendralejo poner en pie un gran movimiento popular por los derechos sociales. Las 3 reivindicaciones que sintetizan nuestra lucha, Renta Básica, 25.000 empleos públicos y fin de todos los Desahucios, están sirviendo de catalizador de la respuesta social frente a la política canalla de los poderosos.

Estas son algunas de las actividades previstas para esta semana:

  • Lunes, 15 de abril: gestiones ante el juzgado de Montijo para intentar paralizar definitivamente el desahucio de Diego Barriga, compañero de Arroyo de San Serván.

  • Martes, 16 de abril, a las 9.30 de la mañana, reunión con el Grupo Parlamentario Popular en relación al Proyecto de Ley de Renta Básica Extremeña y a la política de vivienda en Extremadura.

  • Jueves, 18 de abril, Manifestación. Saldrá a las 19:00 horas desde el Campamento Dignidad y a las 19:30 desde la Rotonda del Puente Lusitania. La manifestación se parará ante los siguientes “puntos negros” : Dirección de Política Social y sede de Bankia.

    Además de la manifestación de Mérida hay otra convocatoria ese mismo día en Plasencia. El viernes 19 se realiza en Almendralejo y el sábado 20 será en Don Benito.

  • Viernes 19 a domingo, 21 de abril, Jornadas de debate y lucha, conforme al siguiente programa:

    * Viernes, 19, a las 19 horas: Crisis ecológica, crisis social y desobediencia. Charla-coloquio de Ecologistas en Acción de Mérida.
    * Sábado, 20, a las 10 horas: ¿Y no sería mejor salirse del euro? Charla-coloquio con Pedro Montes, economista del Banco de España y miembro del Frente Cívico Somos Mayoría.

    A las 17 horas, debate: Otra educación es posible. Intervendrán compañer@s de Paideia y de CALA.

    Por la noche, actuación de grupos locales.

    * Domingo, 20 de abril, mesa de debate: Los movimientos sociales y la Revuelta. Con la participación de compañer@s de los Campamentos Dignidad de Almendralejo, Badajoz, Plasencia y Mérida. Además contaremos con la participacion de movimientos sociales de ámbito estatal, aún por confirmar (Juventud sin Futuro y la Ofi Precaria)

- Hay otras actividades de las que aún no podemos confirmar su fecha. Destacamos entre ellas, la comparecencia en el Parlamento regional sobre el proyecto de ley de Renta Básica, una Asamblea contra los desahucios en viviendas sociales en Don Benito.

- Los lunes, miércoles y viernes, a las 19 horas, Asamblea en el Campamento Dignidad. El miércoles, a las 18 horas se reúne STOP Desahucios de Mérida.

- Y algunas otras que no podemos decir por el momento

12 de abril de 2013

Vídeos de los Campamento Dignidad


                                                      La Renta Básica en la Calle

                                                                                

El Canal de Youtube del Campamento Dignidad de Mérida es éste:
https://www.youtube.com/channel/UCfVikYqOVug6GDJ_hCkhUtg

6 de abril de 2013

¿Cuánto vale la vida humana? (Santiago Alba Rico)

¿Cuánto vale una vida humana? Una forma de calcularlo es la que utilizaron los abogados de la multinacional Union Carbide para fijar las indemnizaciones a las víctimas del desastre de Bhopal en 1984. Si la renta per capita de la India es (lo era en ese entonces) de 250 dólares mientras que la de los EEUU supera los 15.000, podemos concluir que el valor medio de una “vida india” es de 8.300 dólares mientras que el de una “vida estadounidense” asciende a 500.000. Las casas de seguro utilizan habitualmente este tipo de evaluaciones para aumentar sus márgenes de beneficios. Otra posibilidad, que juzgamos más bárbara, es la de esos sistemas “primitivos” de equivalentes que llamamos “venganza”. La forma más extrema es el Talión (“ojo por ojo, diente por diente”), aunque hay otras más benignas en distintos pueblos de la tierra que permiten cambiar una vida humana por cuatro ovejas o la pérdida de un miembro por un pedazo de tierra o una mujer en edad fértil.
 
En definitiva, cuando calculamos el valor de la vida humana solemos recurrir a “expresiones dinerarias”; es decir, a formas contables exteriores mediante las cuales tratamos de asir una cantidad inconmensurable: dinero, ganado, mercancías. Pero, ¿cuál es el valor del dinero, el ganado y las mercancías?
Como sabemos, David Ricardo y Adam Smith fueron los primeros en formular en el molde de una ley una relación que todos los pueblos aceptaban intuitivamente en sus trueques y mercadeos: la que asocia el “valor” de un objeto a una determinada combinación de Tiempo y Trabajo. Luego, Karl Marx afinó esta formulación sustituyendo “trabajo” por “fuerza de trabajo” e identificando el valor de una mercancía con “el tiempo socialmente necesario para su producción”. A partir de ahí Marx dedujo una forma objetiva y paradójica de explotación, independiente de los latigazos y los capataces, escondida en una cifra positiva y apetecible: el salario. Marx nunca olvidó la condición previa (“la fuente de toda riqueza es la naturaleza y no el trabajo”, corrigió a sus compañeros en el Programa de Gotha), pero digamos que elevó a categoría “científica” una cenestesia subjetiva elemental: la de que un objeto vale tanto más cuanto más tiempo y esfuerzo hemos dedicado a elaborarlo o fabricarlo. 

El problema estriba en saber cuánto vale la mercancía llamada “fuerza de trabajo”; es decir, la vida humana trasladada al objeto. Para eso, Marx aplicó la lógica valor/trabajo y demostró que si una mercancía vale tanto como el trabajo socialmente necesario invertido en su producción, la “vida humana” vale tanto como el conjunto de las mercancías indispensables para su (re)producción: pan, calzado, un lecho, todo lo necesario, en fin, para renovar las energías físicas del trabajador, de manera que esté en condiciones, todas las mañanas, para emprender una nueva jornada laboral. El hecho de que el capitalismo (no Marx) calcule de esta manera el valor de la vida humana plantea un doble dilema, uno ético y otro lógico. El ético parece evidente, pues este “cálculo” (el de las mercancías básicas que permiten la reproducción de una vida desnuda) trata al ser humano como si fuera una mercancía más. Pero ilumina también una paradoja, en la medida en que esa mercancía se diferencia de las otras mercancías en que es la única cuyo valor se define estrictamente en el mercado. En efecto, mientras que el valor -digamos- de una mesa o de un carro procede de la “fuerza de trabajo” humana invertida en su producción (que es una “fuerza” exterior añadida a los procesos productivos), el valor de esa “fuerza” se fija en relación con las mercancías que ella misma ha producido.

Pero esta paradoja responde de algún modo a la pregunta fundamental: ¿no tiene el ser humano ningún valor propio, ningún valor autónomo? El capitalismo le reconocerá uno: precisamente su capacidad para “valorizar”, a través de la combinación tiempo/trabajo, la materia muerta o, lo que es lo mismo, para producir riqueza capitalista. La “fuerza de trabajo” es una mercancía peculiar que, lejos de consumirse con el uso, añade valor a las mercancías que produce. El resultado, lo sabemos, es que esta potencia mágica del ser humano para dar valor se traduce, en condiciones de explotación de clase, en una desvalorización radical del ser humano. Cuanto más valoriza lo que toca, más se desvaloriza él mismo y al final, precisamente porque es la fuente de todo valor, es la única mercancía que no vale nada. O sólo 8.300 dólares, como en el caso de los trabajadores indios asesinados por la Union Carbide. 

En todo caso, creo que debemos renunciar a demostrar el valor autónomo de la vida humana. Si el ser humano vale algo debe de ser sin duda, al igual que en el caso de los objetos que produce, por algo que se le ha hecho a él . Los propios cristianos aceptan esta lógica como principio ontológico al identificar el carácter “sagrado” de la vida humana con un “trabajo” de Dios: un trabajo liviano, es cierto, completado en pocos días, pero que convierte la vida humana en un “producto divino”. ¿Y los ateos? Para los que no creemos ni en Dios ni en los cálculos capitalistas, ¿el ser humano no vale nada? El resultado de una sucesión de azares, de una acumulación de contingencias geológicas y químicas, ¿podrá ser destruido sin remordimientos ni pesar una vez se revele económicamente no rentable su existencia? 

No, el ser humano tiene un valor inmenso y lo tiene, en efecto, porque es el resultado de un trabajo. Pero de un trabajo realizado fuera y antes del mercado; de un trabajo que han hecho siempre o casi siempre las mujeres: los cuidados. El cuerpo humano no es sagrado sino frágil y su fragilidad lo convierte en un objeto -lo contrario de una mercancía- cuya supervivencia depende de la atención ajena. Si no se puede matar sin horror a un ser humano, si su existencia es irreemplazable no es porque el ser humano tenga la capacidad de valorizar la materia muerta sino porque ha sido valorizado, despertado a la vida, por otro ser humano que casi siempre es una “mujer”: ha sido alimentado, limpiado, peinado, curado, acariciado, protegido por otras manos, en un trabajo entre cuerpos del que se desprende ese valor incalculable, inasible, sin equivalente, sobre el que se levantan la ética y el Derecho. 

No cuidamos, en fin, los cuerpos humanos porque tengan valor sino que, al contrario, adquieren valor en la medida en que los cuidamos y los tocamos y los miramos; en la medida, en definitiva, en que los trabajamos. Por eso quizás hay más maltratadores masculinos que femeninos y por eso quizás hay tantas mujeres prisioneras de sus verdugos: porque es casi imposible no querer a aquél al que has lavado los calcetines y preparado la comida, aunque te maltrate, y es casi imposible querer, y casi imposible no maltratar, a quien has mirado poco, tocado mal y cuidado nunca. Es esto lo que une, en una intersección de paradójico desprecio, al capitalismo y al patriarcado: pues el capitalismo desvaloriza al trabajador que valoriza todas las mercancías y el patriarcado desvaloriza a la trabajadora que valoriza todos los cuerpos. Por eso, si es que queremos conservar la riqueza y la dignidad humanas (cuya fuente es una combinación de Trabajo y Tiempo) debemos librar una lucha doble y simultánea a favor de la independencia económica y de la dependencia recíproca. 

¿Cuánto vale un ser humano? El tiempo que hemos trabajado en él. A eso los cursis lo llaman “amor”.