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21 de julio de 2012

19 de julio en Mérida, Plasencia, Badajoz y Cáceres

Gran éxito de la convocatoria del 19 de julio:

En la manifestación de Mérida, convocada por el 15M, CNT, La Trastienda, Ecologistas en Acción y otras organizaciones sociales y políticas alternativas. Lo que hace falta no son manifestaciones para la foto de los dirigentes sino cauces para la rabia de los comunes:

                                             Manos arriba, esto es un atraco

                                   No hay pan pa' tanto chorizo

                                          El pueblo unido jamás será vencido


En Plasencia, con una gran participación:

               Hunden a la sociedad para salvar al capitalismo



El sistema es anti-nosotros


                                Entre capullos y gaviotas nos dejan en pelotas


En Cáceres, avanzando también por veredas alternativas:

                          Sin casa, sin curro, sin pensión, sin miedo


                                 Violencia es cobrar 600 euros


En Badajoz, las gentes del bloque crítico, de la AcampadaBadajoz, de la Plataforma de Afectados por las Hipotecas (PAH), abriendo también otros caminos:



Tiene que llover a cántaros


Rescatar a las personas, no a los bancos. Stop Desahucios

Nuestros recortes serán con guillotina

9 de julio de 2012

13 de mayo de 2012

12M: Alberto Rodríguez (Tenerife). Salida de comisaría


Alberto Rodriguez víctima de la brutalidad policial. Su salida de la comisaría de Santa Cruz de Tenerife arropado por todos. SI NOS TOCAN A UNA, NOS TOCAN A TODAS!!!!


Crónica de su propia mano de la detención y el abuso sufrido por el compañero Alberto a manos de la UIP en el día de ayer


Sábado 12 de Mayo del 2012, mi querida madre, una amiga de ella y yo bajamos en el coche pa la manifestación convocada internacionalmente. Como buenas canarias íbamos con la hora en el culo, eran ya casi las cuatro y decidimos acercarnos lo más posible, pa que no estuvieran caminando mucho con el calufón que hacía. Y así hicimos: las deje cerca del cuartel de Almeyda y me fuí solo a aparcar el coche. Encontré aparcamiento muy rápido y bastante cerquita en el barrio del Toscal. Bajé por usos múltiples y llegué a la Avenida Anaga, de lejos veía la manifa y las clásicas (por desgracia) lecheras de la UIP. Cruzo al otro lado pa ir por el paseíto marítimo y tracatrá: Ahí se acabó mi día de manifestación.

De repente noto movimiento detrás mío, me doy la vuelta y veo a 4 o 5 policías corriendo hacia mí. Sin mediar palabra, me placan y me tiran al suelo, entre insultos y amenazas. Cuando me tienen de boca contra el suelo, uno de ellos me tira de los pelos y me estalla los dientes contra la acera (al más puro estilo American History X). Sobra comentar los rodillazos, golpes, asfixias, etc... Me ponen los grilletes y me llegan pal furgón. En ese momento ya hay gente que se dirigía la mani grabando con los móviles y por suerte ví a una pareja amiga y les grité que avisaran a todo el mundo de lo que ocurría. Al llegar al furgón un mando policial les grita: -Este cabrón de asiento nada, tírenlo al suelo-. Y así fue el “paseo” hasta comisaría: engrilletado, con la boca rota y en el suelo de la lechera, rodeado de antidisturbios.

Una vez allí el trato fue “correcto”, cuando digo esto me refiero a que no me volvieron a pegar más. Una vez hechos todos los tramites (huellas, reconocimiento médico en Los Gladiolos, etc...) con los grilletes a la espalda, y tras haber pasado por varias jaulas, me bajan a los calabozos. Allí tengo la percepción de que me queda para rato...

Pasado un tiempo, el cual no puedo calcular porque me quitaron hasta el reloj, noto que las cosas empiezan a cambiar. Oigo voces, gritos, ruidos pero no estoy seguro de donde vienen. Pero poco a poco me convenzo más de que vienen de la calle. Al rato bajan policías a hablar con los que custodiaban calabozo y los oigo hablar de lejos: -¿A quién coño tienen aquí dentro?-...-Creo que es un sindicalista o de izquierda unida, uno de estos del 15M-...-Hay que sacarlo pero ya, cada vez se junta más gente fuera, venga, venga-. Me vuelven a tomar las huellas, fotos y demás a la carrera y me suben para arriba.

El ambiente en la comisaría es de tensión y nerviosismo, está plagada de antidisturbios y de lo que parecían ser altos mandos de la policía. Se oyen claramente los gritos fuera y me invade la tranquilidad y la alegría cuando me llevan con la abogada, la compañera Alicia, que siempre está ahí cuando más se le necesita. Me la hubiera comido a besos si no fuera porque tenía la boca reventada. Continúan las prisas, me leen los derechos y me explican la acusasión: Atentado, desórdenes, alteración del orden y no sé qué cosas más por el día de la Huelga General del 29 M. Y resistencia activa a la detención(¬¬) y desobediencia por el 12 M. Una vez finalizado el trámite, me sueltan...

A partir de ahí, ya todas saben como continua... En todo el relato he obviado premeditadamente toda la marea de sentimientos, cobardías, valentías, debilidades y fortalezas que se me pasaron por la cabecita, porque tengo muy claro que no hay que darle armas al enemigo. Por supuesto que cuando quieran, cuando nos veamos las caras, les contaré sensaciones con pelos y señales.

No quiero despedirme sin agradecerles profundamente los apoyos y los cariños venidos de todas partes, realmente no sé si se imaginan lo importantes que son... si no fuera por todas ustedes, por el hecho de estar organizado y por la presión social, todavía estaría pudriendo en las mazmorras del sistema, como muchxs que no tuvieron la misma suerte que yo.

Están nerviosos, el sistema que nos jode la vida se tambalea, estamos despertando. Les quedan dos telediarios y lo saben, por eso hacen estas cosas...

ABAJO EL RÉGIMEN

*El parte médico hecho posteriormente en el Hospital Universitario “La Candelaria” indica: Policontusiones (hombro y rodilla izquierda, dedos y mano derecha), esguince de tobillo izquierdo y traumatismo dental.

5 de mayo de 2012

Entrevista a Diego Cañamero el 1º de mayo, en la finca recuperada de Somonte


Entrevista al lider campesino y secretario general del Sindicato Andaluz de Trabajadores, Diego Cañamero, realizada con motivo del Primero de Mayo en la finca Somontes ocupada por los jornaleros el 4 de marzo de 2012. Al término de la entrevista se insertan fotografías de los asistentes a la hacienda en esa jornada.

14 de abril de 2012

Cómo grabar una revolución

                            Reglas básicas para filmar una revolución 

Por favor, copia, distribuye, transforma, subtitula... difunde este video y sus contenidos. Cuantas más personas seamos capaces de grabar la realidad que tenemos cerca y mostrársela a otras, menos dependeremos de los medios tradicionales de información y de sus intereses políticos y económicos.

Este video es una versión adaptada al castellano de "How to film a revolution" http://youtu.be/6QvNgofx56c de http://www.OccupyTheMovie.com

La adaptación ha sido realizada por:
Tabacabal http://blogs.latabacalera.net/tabacanal/
y AudioviSol http://madrid.tomalaplaza.net/category/comisiones/audiovisol/

9 de abril de 2012

Olor a goma quemada (Rafael Amor)



Un homenaje a los compañeros y las compañeras de los piquetes, y al compañero argentino Héctor Gutiérrez, sembrador de resistencias y trastiendas.

Todas las imágenes y filmaciones son de momentos de la lucha en Jujuy  de la Asamblea de Trabajadores Desocupados en Argentina y la música es de Rafael Amor. http://atdjujuy.wordpress.com/

Cambian los países y los acentos pero el lenguaje del poder es, en lo fundamental, el mismo. Y el de la resistencia de los pueblos, también.

2 de abril de 2012

Refinería: Se acabó. Una gran victoria

Una extraordinaria victoria, gracias a la lucha paciente e inteligente de la Plataforma y de gran parte del pueblo extremeño. Desde La Trastienda felicitamos a los compañeros de la Plataforma y manifestamos nuestra inmensa alegría por que el niño pudiera, al final, despojarse de la maldita cámara antigás:


Reproducimos a continución el comunicado íntegro de la PLATAFORMA CIUDADANA REFINERÍA NO
 
“ Se acabó”.
Villafranca de los Barros , 31 de marzo de 2012

Hoy, con una resolución negativa del proyecto Refinería Balboa por parte del Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente, ya podemos dar por finalizado un intenso y largo recorrido que se inició hace ocho años, cuando comenzaba la lucha contra la refinería. Nacía entonces un movimiento social con pocos precedentes en la historia reciente de Extremadura en la que los ciudadanos se enfrentaban a la imposición de forma pacífica, organizada y preparada.

Informándonos y divulgando esa información; exigiendo un debate vetado sistemáticamente por parte de los promotores políticos y mediáticos del proyecto; denunciando las múltiples irregularidades de un procedimiento opaco; coordinando nuestra lucha con otras de distintos territorios; tratando de hacer oír la opinión de unos ciudadanos a los que nunca se preguntó sobre los planes de desarrollo de su tierra; demandando el amparo de instituciones nacionales e internacionales ante la vulneración de nuestros derechos,… lo que nació como una imparable respuesta cívica a una imposición, se fue extendiendo desde Tierra de Barros al resto de Extremadura, de España y hasta de Europa (fueron muchos los viajes de la Plataforma a Bruselas, buscando en las instituciones europeas el amparo que no encontrábamos en las españolas).

En contra de lo que pretendían quienes – como el promotor, Alfonso Gallardo y el PSOE extremeño- exigían un dictamen político, finalmente ha prevalecido la razón del estado de derecho y se han impuesto los criterios técnicos. En contra de quienes – como Guillermo Fernández Vara- impidieron en su día que saliera a la luz la resolución negativa del proyecto, rozando con ello la prevaricación, la Declaración de Impacto Ambiental ha visto la luz sujeta a los informes elaborados por los profesionales del Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente y no a las decisiones de los políticos.

Resulta gratificante comprobar cómo los argumentos imparciales de la DIA coinciden con los que venimos esgrimiendo desde hace años. La idea de una refinería de crudos pesados en Tierra de Barros era una aberración ambiental que hubiese perjudicado irremediablemente a los sistemas económicos de la zona – en la que se produce más del 60% del vino y del 40% del aceite de oliva de Extremadura- así como a la salud y calidad de vida de sus habitantes, por muchas “Mejores Técnicas Disponibles” que se hubiesen utilizado. Del mismo modo, infraestructuras como el oleoducto y el poliducto hubiesen causado un impacto inasumible a lo largo de los más de 200 kms. de su trazado, incluyendo zonas tan sensibles como Doñana o la Sierra de Huelva. Por otro lado, el considerable aumento de tráfico de petroleros con el consiguiente incremento del riesgo de mareas negras en la costa onubense; las afecciones a la cuenca transfronteriza del Guadiana, compartida con Portugal; la ubicación de la planta sobre el milenario camino de la Vía de la Plata; el descomunal consumo de agua en una cuenca deficitaria; la apuesta insostenible por los recursos fósiles y por la dependencia energética; el extraordinario incremento de las emisiones de gases de efecto invernadero de Extremadura; …. Son algunos de los muchos argumentos que convertían a este proyecto en nefasto. 


Y todo ello a cambio de unos supuestos puestos de trabajo que, según sus promotores y sus padrinos políticos, serían la panacea contra el desempleo en nuestra región. En numerosas ocasiones hemos desmontado esa quimera, basándonos simplemente en los datos de la propia empresa cuando, en su Estudio de Impacto Ambiental asegura que – como máximo- la planta contaría con 450 trabajadores, de los cuales el 85% tendría su origen fuera de los 21 pueblos más afectados (Tomo I del EsIA, página 102. Anexo 9 “Análisis del Impacto Socioeconómico de la Instalación de un Complejo Refinero en Extremadura” páginas 66 y 106). Intentar vender a la población una instalación que sólo crearía 67 puestos de trabajo en una zona con 136.000 habitantes, como la solución definitiva al desempleo, sólo puede calificarse de engaño. De engaño inmoral, pues con él se juega con las expectativas e ilusiones de miles de personas, en concreto de los 138.177 parados extremeños. Ello cobra especial gravedad en las circunstancias actuales, dramáticas para muchas personas, en las que una mentira como la del milagro del empleo refinero, se ve revalorizada para quienes la utilizan.

Pero además de las previsibles afecciones negativas de la refinería, además de las falsedades utilizadas para su justificación, desde el inicio de este capítulo de la historia de Extremadura que hoy acaba, nos tuvimos que encontrar con algo tan preocupante como es el tremendo déficit democrático de nuestra tierra. Lo que en un principio era la mera oposición a un proyecto industrial, se acabó convirtiendo en la lucha por unos derechos ciudadanos. En estos años hemos sufrido en nuestras propias carnes los abusos de poder de gobiernos locales y autonómicos en manos del PSOE, partido que no sólo auspició el proyecto desde el principio, sino que no ha dudado en imponer su defensa a ultranza por encima de los derechos de los ciudadanos. Cientos de multas, censura de programas de radio, cargas policiales, detenciones ilegales, prohibiciones para el uso de lugares públicos para reuniones, actos o exposiciones, insultos, insidias y descalificaciones de todo tipo, han sido las únicas respuestas de unos representantes públicos que ejercieron una auténtica persecución y que, en tres legislaturas, no tuvieron tiempo de recibir a la Plataforma Ciudadana Refinería No. Como ejemplo emblemático de las consecuencias acarreadas por enfrentarse públicamente a este proyecto quedará para la posteridad el vergonzoso caso de las once personas falsamente imputadas por delito de agresión por el alcalde de Villafranca de los Barros en 2005. Nunca hubieran sospechado estos ciudadanos lo caro que podía resultar en esta tierra interferir en los planes de quienes la gobernaban.

Además de todo ello, los extremeños tuvimos que contemplar cómo convertían en causa común la defensa del proyecto petrolífero, UGT y CCOO, los dos sindicatos mayoritarios – defendiendo el proyecto particular de un empresario, en lugar de a los trabajadores- y de la Universidad de Extremadura – que realizaba informes a medida encargados y financiados por Gallardo-. Comprobamos así que, no sólo podían ser comprados los apoyos mediáticos, sino también los sociales y los técnicos.

Pero junto con la persecución, y junto con el desfile de apoyos comprados, hay algo igualmente preocupante y que se ha fomentado premeditadamente desde algunos responsables públicos: La división entre la población. Al convertir un proyecto industrial en una cuestión ideológica y al alimentar la confrontación, pretendían favorecer sus intereses partidistas, pese a que la gran damnificada fuese algo tan valioso como la convivencia.

También hemos podido comprobar en primera persona hasta qué punto puede ser difícil ejercer de ciudadanos críticos cuando existen medios de comunicación que, en el mejor de los casos censuran, silencian y condenan al ostracismo a quienes no favorecen a sus intereses políticos o empresariales y, en el peor, manipulan la información, ofreciendo una versión de la realidad poco o nada imparcial. Medios privados como el diario Hoy o la cadena Ser o públicos como Canal Extremadura o los medios municipales de Villafranca de los Barros, han hecho todo cuanto ha estado en sus manos para que la opinión pública no tuviese constancia de nuestro mensaje y para crear una imagen distorsionada de nuestro colectivo.

No nos hubiese sido posible esquivar tal tapón mediático de no ser por medios como Radio Nacional de España, Kaos en la red, COPE Almendralejo, Extremadura al Día o La Gaceta Independiente, entre otros. También es necesario mencionar expresamente a la productora Libre Producciones, vetada por el anterior gobierno regional hasta límites escandalosos por abordar el asunto de la refinería en su labor profesional. A todos ellos, no podemos sino mostrar nuestro agradecimiento por constituir honrosas excepciones en tan servil panorama mediático.

También tenemos que agradecer el apoyo que hemos recibido en estos años por parte de asociaciones y colectivos, entre las merecen especial mención los grupos conservacionistas Greenpeace, Ecologistas en Acción, WWF/Adena, Seo/Bird Life, Amigos de la Tierra, Plataforma Contra la Contaminación de Almendralejo o Adenex. Tampoco dudaron en hacer suya esta lucha colectivos como la Mesa de la Ría (Huelva), IU Andalucía, Partido Andalucista, PP Andalucía, Amigos de la Vía de la Plata, Liga para a Protecção da Natureza (LPN), Los Verdes Europeos, CGT, CNT, Coag, Asaja, Oce, Quercus, Bloco de Esquerda, Geota, Aldea Moret y muchos otros cuya enumeración sería demasiado extensa.

En el apartado de reconocimientos, cabe destacar, sin ambages, el papel jugado por IU Extremadura, formación política que, desde el principio, ha mantenido una inequívoca postura frente al proyecto y que en la presente legislatura ha resultado especialmente valiosa al saberla hacer valer de forma prioritaria.
También nos parece merecedora de reconocimiento la apuesta realizada tanto por el actual gobierno de Extremadura como por el Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente para que el dictamen final se basase en criterios técnicos, y no políticos.
Del mismo modo, nos gustaría dar las gracias a todos esos miles y miles de ciudadanos valientes que un día decidieron asistir a una manifestación, firmar una alegación, o apoyar de una u otra forma a la plataforma. A los innumerables expertos, naturalistas, articulistas, editores, investigadores, profesores,… que enriquecieron el haber de la plataforma con sus inestimables aportaciones en forma de conferencias, artículos, estudios,… A los artistas, músicos, escritores,… que dieron distintas formas a nuestro mensaje y lo difundieron.

Muchas gracias a todos aquellos ciudadanos que han trabajado de forma absolutamente desinteresada –tanto los que lo hicieron un día, como los que lo hicieron ocho años- para que este día fuese posible. Con todos ellos queremos compartir este día.

Entre todos, además de impedir que se llevase a cabo un esperpéntico proyecto, hemos conseguido al menos dos cosas muy importantes. Por un lado, dejar patente que la refinería de petróleo en Tierra de Barros era el fruto de un problema de fondo mucho más grave: Un modelo de desarrollo obsoleto, nada respetuoso con el territorio ni con sus gentes, no acorde con los recursos naturales o las potencialidades de nuestra tierra y más cercano a lo más burdo de la economía del pelotazo que a la de una economía inteligente y sustentable que genere riqueza, empleo y calidad de vida en nuestros pueblos y ciudades. Por otro lado, ha quedado patente que los ciudadanos, ante las arbitrariedades e imposiciones de los gobernantes, cuando estos abandonan la obligación de velar por los derechos comunes y comienzan a trabajar por los intereses particulares, pueden y deben de unirse. Y que, cuando lo hacen, pese a los inherentes obstáculos, tienen muchas más posibilidades de alcanzar sus objetivos que si permanecen impasibles.



Rueda de prensa PCRN sobre la DIA Negativa de la Refinería Balboa. Parte 2.  http://www.youtube.com/watch?v=J24P9-w7pzg&list=UUZe9v46jPyvgGgaSfF7Qjog&index=1&feature=plcp




Temas musicales relacionados;

(2). Silvio y Sacramento - Las criaturas. Letra de San Juan de la Cruz - Glosa a lo Divino-. http://www.youtube.com/watch?v=xSkn__77NQY


                                       El pueblo unido, jamás será vencido (Inti Illimani)

25 de marzo de 2012

Novecento: lecciones para la Huelga General del 29M

Primera lección: la crisis en el capitalismo. "Cuando la cosecha es doble no nos da paga doble"... "Tienes las orejas muy grandes"...

Segunda lección: importancia de la unidad obrera. "¿Os atrevéis a llegar hasta el fondo?" "Sí, ahora tenemos la Liga".

Tercera lección: resistencia frente al capitalismo salvaje (y al fascismo). "Pedimos trabajo y nos mandan a los guardias". "Esa asquerosa ley está siempre de parte de los patronos, siempre les protege a ellos". "De aquí no pasaréis..."

16 de febrero de 2012

Ante la Contrarreforma Laboral: No en nuestro nombre

Declaración:

ANTE EL DECRETAZO DE CONTRAREFORMA LABORAL:
 
¡NO, EN NUESTRO NOMBRE!
 
Nosotros y nosotras, trabajadores/as en paro de Barcelona, denunciamos ante la clase trabajadora y la ciudadanía el Decretazo de “contrareforma laboral” del gobierno de España cumpliendo las órdenes de Angela Merkel y Sarkozy. Llamamos a luchar todos unidos, trabajadores en activo, en paro, ciudadanía solidaria hasta que el Decretazo sea retirado.
 
Sabemos por experiencia que las “contrareformas laborales” son utilizadas para destruir empleo, hacerlo más precario, eliminar derechos laborales, empeorar las condiciones de trabajo, jornada y salario, y beneficiar a los empresarios, la banca y especuladores.
 
En esta ocasión, el decretazo reviste una extraordinaria gravedad:
 
-    Facilita y abarata el despido procedente, al ampliar las causas del despido objetivo a la simple disminución de ventas e ingresos durante tres trimestres sucesivos, situación que afectará a la mayoría de la clase trabajadora en plena recesión durante 2012 y 2013. En la práctica se generaliza el despido con indemnización de 20 días/año y un máximo de 12 meses. Extiende dichas facilidades al personal laboral de las empresas y administraciones públicas. También abarata el despido improcedente a 33 días/año y máximo de 24 meses.
-    Facilita los recortes de salario y empeoramiento de las condiciones de trabajo, jornada, vacaciones etc., a través de ampliar las causas para que los empresarios se descuelguen unilateralmente de los convenios, o bien a través de la eliminación de la clausula de “ultraactividad” que condena a los trabajadores cuyo convenio transcurra más de dos años sin negociarse a cobrar el salario mínimo y el resto de condiciones que marca la ley en última instancia.
-    Agrava la precariedad laboral con nuevos contratos que amplían el periodo de prueba a 1 año durante el cual el empresario puede despedir sin indemnizar al trabajador.
-    Elimina los salarios de tramitación. Amenaza la salud de los trabajadores al penalizar abusivamente “el absentismo” a causa de enfermedad. Facilita a los empresarios imponer el ámbito de negociación más favorable, etc. Etc.
 
Las consecuencias del Decretazo, si lo dejamos pasar, las sufriremos rápidamente: Oleada de despidos y superación de la cifra de seis millones de personas en paro. Recortes brutales de los salarios, empeoramiento de las condiciones de trabajo, que causarán más recesión y más desempleo. Y las personas en paro sin esperanza de encontrar un trabajo digno.
 
No hay tiempo que perder. ¡Hay que preparar inmediatamente la organización de la Huelga General, y mantenerse en lucha hasta que el decreto sea retirado!
 
     ¡Todos unidos contra el Decretazo laboral, a la Huelga General!

  Asamblea de Parad@s de  Barcelona

7 de febrero de 2012

Presentimientos (Espai en blanc)

Presiento que ha
llegado la hora,
pero no sé muy
bien de qué.

Hace frío clavado
siempre a este
suelo húmedo.
Presiento que la
realidad es más que
nunca un inmenso
complot criminal,
una maquinación
estúpida y
tenebrosa.

La línea del
horizonte se ha
convertido en una
soga de la que
cuelgan los cuerpos
de los diez
suicidados cada
día en España.

Así como se
acumula la
riqueza , se
acumula también
la miseria. Donde
ambas reinan
se destruye con
insistencia lo digno.

Las palabras y
las cosas se han
separado, nada
un nuevo primer
ministro se parece
al anterior como
un policía se parece
a otro policía.
Pero yo estoy vivo.

Un murmullo
hecho de gritos
interrumpe el hilo
musical con el
que nos atan.
Alguien tomará la
palabra. Alguien
que somos todas.

No sé si hay
alternativa pero
presiento que
sí existe una
bifurcación.
Ha llegado la hora
estamos ya en
esta bifurcación.



Cada día siento con más fuerza
que mis presentimientos
son verdad


N.01
www.elpressentiment.net
01.02.2012

5 de febrero de 2012

Si “no nos representan” urge construir la Alternativa

Comunicado de Red Roja

El acuerdo de CC.OO. y UGT con la CEOE del pasado 26 de enero sirve prioritariamente a un objetivo vital para las clases dominantes: poner plomo en las alas de la capacidad de resistencia y de lucha de la clase obrera. En concreto, ante la brutal reforma laboral que apruebe el PP el próximo 10 de febrero, no hay mejor anestesia que este acuerdo que inmola salarios y derechos en sagrado altar de la competitividad y de la total hegemonía del capital.

Parecía difícil que CC.OO. y UGT consiguieran alcanzar cotas aún mayores de enfangamiento en el ejercicio de su supuesta representación de los intereses de l@s trabajadores, que es lo que justifica su existencia. Han firmando el enésimo ataque a los derechos de la clase obrera.
Las devastadoras reformas laborales del anterior gobierno del PSOE fueron respondidas por CC.OO. y UGT con la huelga general del 29S de 2010 convocada tres meses después de aprobada y que puede calificarse de pírrica, porque implicó mayores daños para la clase obrera – una nueva derrota y más debilitamiento – que a la patronal y al gobierno, que pudieron comprobar que no había obstáculos de envergadura para sus planes.

Que esa huelga se convocó a regañadientes y apostando al fracaso lo demostró la infame decisión de ambos sindicatos de firmar tres meses después con el gobierno una histórica victoria de la patronal: la contrarreforma de las pensiones.

Ahora, mientras la hecatombe de despidos masivos – 5,4 millones de trabajador@s, de los que la mitad llevan más de un año buscando empleo y 750.000, dos o más – de desahucios, de privatizaciones, de recortes sociales y de subidas de precios se abate sobre la clase obrera, los que se llaman “sindicatos de clase” pactan con la patronal un nuevo recorte de salarios y derechos. 

Los contenidos del acuerdo son los siguientes:
  • Se suspende el acuerdo que preveía incrementos en las retribuciones de entre el 1,5 y el 2,5% en 2012. Las subidas salariares serán del 0.5% en 2012 y del 0,6% en 2013 y 2014.  Sólo en el más que improbable caso de que el PIB crezca más del 1%, cuando la recesión está más que asegurada, los salarios crecerían el 1%.
  • Como la inflación (IPC) prevista es del 2%, cada año habría una pérdida de poder adquisitivo, acumulada, del 1,5%.  Si el IPC de la UE y el del Estado español supera el 2% se establece una cláusula de revisión salarial por la diferencia entre ese 2% y el más bajo de los dos anteriores. A quien respire aliviado porque al menos algo se tiene en cuenta la subida de los precios hay que recordarle que, ante unas previsiones  subida del petróleo hasta del 30% como consecuencia de las sanciones impuestas por la UE a Irán, el acuerde incluye una cláusula por la que si el barril de Breen incrementa su precio más del 10% se deducirá esta subida del valor del IPC.
  • Aunque se habla de “esfuerzos” por ambas partes, es sólo para decorar titulares en los medios de comunicación ya que no se establece el más mínimo control obrero, ni límite alguno sobre los beneficios empresariales repartidos.
  • Se permite a las empresas no aplicar acuerdos previos contenidos en convenios vigentes, relativos a turnos, horarios, funciones, etc.
  •  Se avanza decisivamente en la adaptación de las condiciones de trabajo a loas intereses del patrón:
- El empresario puede distribuir libremente el 10% de la jornada anual más 40 horas anuales.
- Movilidad funcional sólo limitada por la exigencia de una titulación determinada para la actividad correspondiente.
- Si las necesidades del patrón así lo exigen los convenios pueden incluir cláusulas de mayor flexibilidad.

¿Por qué han firmado este acuerdo?

  • CC.00. y UGT comparten el discurso político y la posición de clase de la patronal según la cual la salida de la crisis depende de que los empresarios creen empleo y de la competitividad. Según ellos sólo será posible salir si se reducen drásticamente salarios y derechos laborales.
  • Cuando no queda el menor atisbo de conciencia de clase o, peor aún, cuando se conocen perfectamente los feroces términos de la lucha de clases pero se prefiere mirar para otro lado porque es más rentable, las consecuencias vienen rodadas. Como la pertenencia al euro impide devaluar la moneda para abaratar las exportaciones y formar parte de la moneda única es sagrado, lo que las clases dominantes pretenden llevar a cabo con la cooperación vital de los “sindicatos de clase” es una brutal degradación de las condiciones de  vida y de trabajo para reducir costes.
  • Niegan la evidencia de que no hay perspectiva alguna de solución de una crisis que es global, que afecta a los cimientos mismos del capitalismo y que no ofrece salida alguna dentro de él. Un indicador entre muchos señala el camino hacia el abismo. La evolución del índice de producción industrial en los meses finales de 2011 fue la siguiente: agosto + 0,6%, septiembre – 1,4%, octubre – 4,2%, noviembre – 7%.
  • Ocultan que los sucesivos gobiernos del PSOE y el PP han puesto cientos de miles de millones de euros de dinero público, directamente o como regalos fiscales, a disposición de la banca, de las grandes inmobiliarias, automovilísticas, armamentistas, y de las empresas de la sanidad y educación privadas. El esperpéntico resultado ha sido convertir una gigantesca deuda privada en deuda pública. Mientras, el Estado paga intereses de hasta el 7% a una banca privada que, a su vez, obtiene dinero del BCE al 1%, que después lo guarda sin dar créditos y que estamos financiando l@s trabjador@s. Una nueva remesa de dinero público se prepara absorber los créditos basura y para privatizar las cajas de ahorro.
  • Silencian que la sanidad y la educación pública se degradan progresivamente, van desapareciendo los servicios sociales, a cientos de miles se les van acabando las prestaciones por desempleo al tiempo que pierden la vivienda por desahucio y los productos de primera necesidad se encarecen ilimitadamente (alimentos, transportes, luz, agua, ...etc.). Las trabajadoras y trabajadores nos vemos atrapad@s en un infernal engranaje de expropiación de rentas y derechos a mayor gloria de la gran burguesía. La exhibición desvergonzada del reparto multimillonario de beneficios y prebendas, de la corrupción política y empresarial generalizada, de aumento de gastos militares y de policía, de los ingentes fondos públicos destinados a la iglesia y a la casa real, etc.,  va de la mano del mayor exponente del drama diario de millones de personas: el incremento espectacular de la tasa de suicidio.

¿Qué hacer?

1º.- Trabajar intensa y organizadamente junto con el sindicalismo de de clase (sin comillas)  para preparar las mayores movilizaciones para el día en que el Gobierno apruebe la Reforma Laboral, previsiblemente el 10 de febrero.
2º.-  Respaldar y difundir los importantes acuerdos alcanzados en la reunión de ámbito estatal del sindicalismo de clase, celebrada el 21 de enero pasado[1], especialmente la jornada de movilización general para el mes de marzo.
3º.- Apoyar con todas las fuerzas y recursos a nuestro alcance las luchas obreras que se produzcan. Contribuir a extenderlas y a unirlas. Nadie que luche debe estar sól@.
4º.- Saber que es una pelea larga, de corredor@s de fondo, que hay mucho que reorganizar y reconstruir; lo más importante: la conciencia de clase y la confianza en las propias fuerzas. Para Red Roja es prioritario extender incansablemente la organización asamblearia y el reforzamiento de la unidad del sindicalismo de clase. Nadie con un mínimo nivel de conciencia puede estar desorganizado. Y, sobre todo, saber que nada vendrá de las direcciones de CC.OO. y UGT que sirva para fortalecer la lucha obrera.
5º.- Acelerar los procesos de confluencia de organizaciones políticas y sociales, en torno a mínimos acuerdos programáticos que abran una perspectiva de alternativa general y que afirme con rotundidad que lo importante no es el partido que gobierne, sino la clase que tenga el poder.



2 de febrero de 2012

30 de enero de 2012

Cambiarse a la Sanidad Pública

Reproducimos el acuerdo de la Marea Verde (movimiento por la educación pública en Madrid). Ése es el camino: el de plantarle cara al corporativismo, al egoísmo, a la incoherencia entre lo que se exige y lo que se hace, el de reclamar los derechos desde la defensa de lo común. Gracias, compañeras y compañeros

Colectivo La Trastienda

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Hasta el día 31, la comisión de acciones de la asamblea regional de la Marea Verde nos va a recordar que podemos cambiarnos (si no lo hemos hecho ya) a la mejor sanidad:

QUEDAN 2 DÍAS PARA CAMBIARSE A LA SANIDAD PÚBLICA
Los funcionarios/as de MUFACE podemos elegir entre una prestación sanitaria a través de la sanidad pública de cada comunidad autónoma o una entidad privada. Si tienes una prestación de servicios a través de una empresa privada, puedes cambiarte a la sanidad pública antes de que termine el mes de enero.
La comisión de acciones de la asamblea regional de la marea verde ponemos en marcha esta campaña para promover ese cambio. Cada día, desde hoy 23 de enero hasta el día 31 recibirás un correo con razones para cambiarte a la pública. Envíalo a tus contactos, añade nuevas razones, haz difusión a través de tu Facebook o Twitter,  copia este mensaje en octavillas y carteles y, sobre todo, díselo a tus compañeros y compañeras.
1)      Porque si defendemos y creemos en la escuela pública, lo tenemos que demostrar con un compromiso con todos los servicios públicos.
2)      Porque creemos que la salud no puede ser un negocio, sino un derecho de todas las personas. La sanidad pública permite una organización racional y una prestación de servicios para todos y todas, y es la organización más solidaria.
3)  Porque la sanidad pública tiene profesionales formados y comprometidos, porque es la única que realiza un esfuerzo para la formación de nuevos trabajadores/as sanitarios, con la investigación y con la atención a pacientes de enfermedades graves o raras.
4)      Porque la salud no es una cuestión individual. El bienestar de cada persona depende de los niveles de salud general de la población y para ello necesitamos una medicina basada en la prevención y en la atención de todas las personas, que no excluya a nadie.
5)      Porque la sanidad pública atiende a todos los pacientes. No rechaza a los muy enfermos, ni a los ancianos, ni a los discapacitados. Cualquiera de nosotros/as puede mañana ser una persona con una enfermedad grave y ser rechazado por las aseguradoras privadas. Y entonces nos alegraremos de tener una sanidad pública que atiende a todos.
6)      Porque, a pesar de los recortes, la sanidad pública sigue teniendo los mejores recursos. La forma de “escapar” de las listas de espera y de los problemas provocados por los recortes y la privatización no es irse a entidades privadas, sino defender lo público estando en ese servicio.
7)      Porque la atención sanitaria no puede recibirse en función de los recursos que tiene el paciente, sino en función de sus necesidades. Sólo la sanidad pública se guía por este criterio.
8)      Porque la sanidad pública no es más cara y es la que resulta más económica para los trabajadores/as, ya que la sostenemos colectivamente a través de los impuestos pero somos atendidos de las pruebas, operaciones y tratamientos que podemos necesitar, incluidos los más caros, como  los transplantes… Y eso hace que nuestra vida sea mejor.
Si estás en una compañía privada, pásate a lo público.
Si ya estás en el servicio público… no borres este mensaje y dile a todo el mundo tus razones.
EN DEFENSA DE LOS SERVICIOS PÚBLICOS
Enlace con toda la información:  http://www.muface.es/content/cambio-de-entidad

AÑADE NUEVAS RAZONES PARA PASARSE A LA PÚBLICA 


26 de enero de 2012

Mañana viernes a las siete de la tarde en el Centro Alcazava de Merida, se presenta el libro, para la reflexion y la lucha, para enfrentarnos a una epoca grosera, que le llaman crisis:"LA HUELGA MAS LARGA".

A las siete de la tarde en el Centro Alcazaba de Merida, se presenta el libro, para la reflexion y la lucha, para enfrentarnos a una epoca grosera, que le llaman crisis:"LA HUELGA MAS LARGA".

"Las esquinas con sus nombres: ni reyes, ni roques, ni santos, ni frailes" Que las agüitas vuelvan a su cauce… A Joaquín Vega le gustaba esa mariana de José Menese. Algunas noches, cuando el cansancio y la alegría se hermanaban, se arrancaba a cantar en la caseta de Horacio o en el bar del Cabezón…
Fragmento de “La huelga más larga”. Capítulo 1
Las esquinas con sus nombres: ni reyes, ni roques, ni santos, ni frailes
Cuándo llegará el momento
que las agüitas vuelvan a su cauce,
las esquinas con sus nombres:
ni reyes ni roques,
ni santos ni frailes

                     Letra de Francisco Moreno Galván, cantada por José Menese  


Que las agüitas vuelvan a su cauce… A Joaquín Vega le gustaba esa mariana de José Menese. Algunas noches, cuando el cansancio y la alegría se hermanaban, se arrancaba a cantar en la caseta de Horacio o en el bar del Cabezón…
Joaquín murió en agosto de 2010. Un ataque al corazón se lo llevó por delante en Tarrasa, donde acabó viviendo con su familia tras rodar por obras y ciudades de Canarias y Cataluña. El paro le fue hundiendo y aislando hasta acabar con él. “El paro mata”, habíamos dicho tantas veces, conocedores de su función revocadora de vida, sabedores de su condición asesina.
En el año 2005 empezamos a rumiar la escritura de un libro sobre la huelga de los yeseros de Badajoz, la huelga más larga. Había ocurrido muchos años antes, en 1988, y aunque los aparatos sindicales y políticos se empeñaban en enterrar o domesticar su simple recuerdo, la memoria de la huelga surgía nítida, con el aura de lo insólito, con la fuerza de lo legendario. Cinco meses de huelga: hasta donde alcanza nuestro conocimiento, la más larga de la historia de Extremadura. Y, sin embargo, ni una palabra en los anuarios o crónicas del periodismo y del sindicalismo oficial: habían borrado cuidadosamente cualquier rastro de la huelga, sepultada como tantos otros acontecimientos “anómalos”, bajo toneladas de información rutinaria y de cargante incienso ofrecido al poder y sus delegados.
La letra sabia de Francisco Moreno Galván vuelve ahora bregando en el recuerdo de Joaquín. Las esquinas con sus nombres: ni reyes, ni roques, ni santos, ni frailes…Toda una filosofía de la historia, aprendida en la calle y en las obras, se resume en esas palabras-relámpago. La Historia como una pertenencia más del poder, grabada a fuego en las esquinas de las calles, montada a caballo en las avenidas y parques, adornando con modernas cartulinas de colores las paredes escolares. Por todos lados, reyes, príncipes e infantas, generales y validos, delincuentes con corbata y notables hombres de cultura, ilustrando y, al mismo tiempo, advirtiendo a los tentados de rebelión, sobre las jerarquías de este mundo.

Este libro es también, como ese cante con el que se dolía Joaquín, un hacha de guerra. Un hacha de guerra contra la historia dominante, contra el olvido, contra el poder. Un libro de historia obrera, de memoria y de lucha.
Carlos Espada, siendo concejal del ayuntamiento de Badajoz, en 1984, propuso que una de las calles de la ciudad se llamara “María Chocho Loco”, en homenaje a María Agudo, una famosa prostituta de la Plaza Alta, argumentando que había iniciado en los secretos de la sexualidad y sofocado los ardores más íntimos a centenares de pacenses. Las gentes de orden se alborotaron ante aquella iniciativa irónica que escarnecía la mentirosa solemnidad contenida en la historia oficial de las grandes batallas y de los hombres insignes. Con sorna, aquel edil aventurero apuntaba a la suplantación sistemática, a la apropiación indebida del patrimonio común por parte de los amos de siempre.
Los triunfadores rotulan el callejero y escriben la historia misma como si  ambos fuesen “una propiedad privada más, cuyos dueños son los dueños de todas las otras cosas”1. Donde la gente dice plaza nueva o calle cantarranas ellos graban el nombre de santos, conquistadores y hombres de empresa. Arrogantes, expulsan de la Historia la vida cotidiana, las costumbres y el lenguaje de los comunes. Soberbios, ni siquiera advierten que, como recordaba Lucien Febvre,  “la aparición en los hogares de la luz eléctrica fue un acontecimiento histórico mucho más importante que tal congreso diplomático de soluciones efímeras”. Frente a la lógica comunitaria y a la humildad de los de abajo, los vencedores oponen su sueño oligárquico, el de “cristalizar la historia, detener el tiempo y convertir el pasado en perspectiva”2.
“Los hechos hablan por sí solos”, nos dicen continuamente sus cronistas oficiales, los funcionarios de la Historia. Pero, “es falso, por supuesto. Los hechos sólo hablan cuando el historiador apela a ellos: él decide a qué hechos se da paso, y en qué orden y contexto hacerlo”3. Han levantado la noción de objetividad como una empalizada insalvable, como el resguardo de esa historia de parte. “El ideal de objetividad fue la roca sobre la que se edificó la profesión de los historiadores, su continua razón de ser”4, afirman. La fidelidad a la objetividad histórica es la patraña a la que se acogen los vencedores de todas las épocas. La idea de una Historia omnisciente y ecuánime es una ilusión que oculta la narración de clase, la legitimación de los poderes presentes.

Y de la mano de la épica servil llega y se asienta el corporativismo de la casta histórica. “No conozco nada que me cause más náusea que una de esas “poltronas objetivas”, que uno de esos perfumados gozadores de la historia, medio curas medio sátiros (…) No soporto a todas esas chinches coquetas, cuya ambición es insaciable en punto a oler a infinito, hasta que por fin lo infinito acaba por oler a chinches; no soporto los sepulcros blanqueados que parodian la vida; no soporto a los fatigados y acabados que se envuelven en sabiduría y miran “objetivamente”. Chinches coquetas pontificando desde sus poltronas objetivas, intentando borrar las huellas del lugar desde el que miran, del momento en el que están, del partido que toman.

La exactitud de los hechos, el pasado inamovible, la consistencia inapelable de los archivos oficiales, la jerarquía de las fuentes históricas, “los venenos de la rutina erudita y del empirismo disfrazado de sentido común”,  constituyen el entramado ideológico y corporativo dirigido a blindar “el principio regulador de la objetividad”6. Toda una tramoya destinada a enmascarar la genealogía de la intriga, esa rapiña del pasado que conocemos con el nombre de Historia.
De ese modo, frente a la imposible “Calle de María Chocho Loco”, se alza el gigantesco burdel del historicismo, el proxeneta embaucador del “hubo una vez”. “¿Con quien empatiza el historiador historicista?”, se preguntaba Walter Benjamin. “La respuesta resulta inevitable: con el vencedor. Y quienes dominan en cada caso son los herederos de todos aquellos que vencieron alguna vez”7.

Bastaría con ojear el callejero o mirar las estatuas que pueblan Badajoz o Mérida para comprobar las sólidas raíces del dominio. Ni rastro de los esclavos que hicieron el puente romano pero, eso sí, por todos lados las ofrendas a los emperadores Octavio Augusto, Trajano... Ninguna huella de la Germinal Obrera, de los anarquistas  fundadores de las luchas proletarias a principios del novecientos en la ciudad y pueblos de Badajoz; ninguna señal de que fue por estas tierras extremeñas donde se produjo la mayor insurrección jornalera del siglo XX, la ocupación masiva de tierras del 25 de marzo de 1936; por ningún sitio el reconocimiento a los republicanos asesinados en la plaza de Toros de Badajoz durante la espeluznante matanza, aquel infame 14 de agosto, pero, cómo no, todo un parque para honrar a la Legión, el cuerpo militar que ahogó en sangre la esperanza obrera y campesina. Ninguna pista en las calles o estatuas de Mérida  que evoque las huelgas clandestinas de los años 60 y 70 en la Corchera o  Carcesa pero, eso sí, una de las principales avenidas de la población para homenajear a José Fernández López, empresario favorito del régimen franquista y, a la sazón, el dueño de las principales industrias locales.

Entre los emblemas más representativos de doblez histórico podría figurar, sin duda, el monumento a la Guardia Civil en Mérida. Dos números del Cuerpo trasladan, en sus brazos entrelazados, a una abuelita, al modo de la infantil silla de la reina. Conmovedora estampa que, al parecer, trata de enfatizar “la misión humanitaria y protectora” de la Benemérita. Será difícil encontrar en Extremadura alguna anciana que haya sido socorrida o transportada de modo tan tierno por los agentes armados, pero, por el contrario, sería muy sencillo dar con decenas de ancianos receptores de soberanas palizas por coger taramas del campo o aceitunas de rebusco por los suelos… ¿Quién contará la historia de la represión sufrida por los jornaleros y campesinos de Extremadura o Andalucía a cargo de los servidores del Duque de Ahumada? ¿Qué cuentan los historiadores extremeños de ahora? Como diría Alberti respecto de los poetas ensimismados,  “miran y cuando miran, parece que están solos”. Solos o con la única y perenne compañía del Poder y de la Academia.

La historia dominante acaba formando parte del paisaje. Donde ayer se decía Campo del Presidio o Parque de los Patos, ahora se dice, maquinalmente, Parque Castelar. Donde una vez se escribió valientemente Calle Francisco Ferrer i Guardia, hoy se lee Calle Héroes del Gurugú. La restauración del poder, mil veces repetida, se constituye en panorama. Juan Andrade, uno de los historiadores extremeños que no están encerrados en el oscuro subsuelo corporativo, nos advierte de que las ideologías hegemónicas “se diseminan por el entramado de la vida social, naturalizándose como hábito, costumbre o práctica espontánea”8. Nos vamos impregnando del hábito del olvido, de la rutina del sometimiento. Nos van convirtiendo en “borricos de noria”, como decía el cante de Joaquín. Borriquitos ciegos que, a pesar de dar vueltas y más vueltas, no dejan la orilla del río revuelto…

Ante nuestros ojos, el poder fabrica y moldea un pasado idóneo a los dogales del presente. “Aquí, hasta el pasado es impredecible”, decían con sorna los rusos que observaban cómo se recortaba y suprimía de las fotografías de la revolución soviética incluso a Trotski. Pero no sólo en Rusia el pasado era o es impredecible. La manipulación del pasado es una función cotidiana de los poderes; y ello es así, justamente,  por imperativo del presente. El pasado contribuye a cambiar y a ajustar el presente. Por eso, Mar Bloch decía que la historia, como “ciencia de los hombres en el tiempo” tenía la “necesidad de unir el estudio de los muertos con el de los vivos”.

De eso se trata aquí. De “comprender el presente por el pasado”9 o, mejor aún, dicho con las palabras proféticas de W. Benjamin, de “encender en el pasado la chispa de la esperanza”. Del mismo modo que ellos, los que mandan, abrochan su dominio en la ahorma sistemática del pasado, presentando como historia universal lo que no es sino su santoral de clase, nosotros, al redimir del olvido la huelga de los yeseros, hacemos retornar su memoria como voluntad de lucha.

           El hilo de la memoria se ovilla en el corazón

“Todo se hunde en la niebla del olvido/pero cuando la niebla se despeja/el olvido está lleno de memoria”10. Del olvido emerge el gesto nervioso de Antonio Valenzuela, el Oreja, al frente del piquete, poniendo el cuerpo, arriesgando, por los hijos, por los compañeros, por todos los que vinieron a este mundo a trabajar para otros. De la calima surge también Carlos Sánchez, el yesero más veterano, que parece recién escapado de Los Santos Inocentes, una vida breada, como tantas, por señoritos de toda condición, de ciudad y de campo. También, desde el “vago sótano del olvido”, se asoma Paco el Camarón, agigantándose frente a los desahucios del trabajo y del techo. Y aparece Joaquín, por último, resumiendo todo el coraje y toda la esperanza de estos fundadores de huelgas, la dignidad de los perdedores, el elemental orgullo de los que saben distinguir entre estar derrotado y estar en doma.  Este libro quiere ser una piedra de la honda contra el olvido, contra la amnesia programada, contra la férrea neblina que ningunea a los de abajo. 

Estas páginas hablan de la lucha de los yeseros de Badajoz, de su huelga insólita y de su resistencia posterior durante 23 años. Una huelga que empezó el 10 de agosto de 1988 y terminó el 4 de enero de 1989, la huelga más larga de la historia contemporánea de Extremadura. Esta revuelta obrera fue uno de esos acontecimientos que se salen del redil establecido por los poderes, una desviación del curso natural de la obediencia.  Pero la huelga de los yeseros no fue ni es singular sólo por su extraordinaria duración o porque diese por terminado el ciclo de la desmovilización que empezó en el sector de la construcción con la derrota de la huelga del 78. O porque rompiese con la maldición y el tabú de la huelga indefinida. La anomalía de esta lucha tiene que ver, sobre todo, con sus demandas y sus conquistas, con su forma de enfrentarse a la cotidianidad del destajo, con la suspensión parcial de uno de los dogmas capitalistas, el del mercado de trabajo. “A partir de ahora, los empresarios no podréis decidir quién trabaja y quién no trabaja, a quienes elegiréis en la lonja de contratación y quienes serán condenados al ostracismo, al paro o a la emigración. Vuestra regla de oro queda cancelada”.

Como ocurre con otras huelgas y luchas, en este caso no es el número de trabajadores lo que da relieve a la contienda. En Numax, a finales de los 70, apenas 300 trabajadores de una empresa dedicada a la fabricación y venta de ascensores, ubicada en Barcelona, sostenían una huelga iniciada por reivindicaciones salariales y que, tras un largo conflicto, terminaba con la toma y autogestión de la factoría. A lomos de la rebeldía fueron creciendo propósitos tales como la eliminación de categorías, la supresión de la división del trabajo manual e intelectual… La rebelión de los trabajadores de Sintel, ya en la década del 2000, es otro buen ejemplo de esta capacidad para saltar las bardas de la rutina reivindicativa, que desata un colectivo pequeño en número pero capaz de fundir unidad y arrojo. Los trabajadores de esta filial de Telefónica se enfrentaban a la lógica de la catarata, a la trama de precarización y subcontratación del capitalismo globalizado. Y también a la burocracia sindical, convertida en un perro mastín más de los amos.

Numax, Sintel o la lucha de los yeseros de Badajoz, son sólo algunas muestras de que el desafío es posible. Cuando los trabajadores toman conciencia de su fuerza empiezan a saltar los postigos intocables, las verdades inamovibles. Las categorías que blindaban la división entre los trabajadores estallan, el enredo de las subcontratas se obtura, la dictadura del tú sí, tú no, se termina. Cuando se combinan la rebeldía obstinada y la  inteligencia táctica, la voluntad irreductible y la sabiduría militante, entonces, se resquebraja el orden inmutable del capital, el “esto es lo que hay” del poder. Y se pone al descubierto que el capital es parasitario, que es el trabajo vivo la fuente creadora del valor, y que, como repetía una y otra vez Marcelino Camacho, “los trabajadores manuales e intelectuales son los que crean todo lo bello y útil que existe, sin lo cual la sociedad moriría”11. Sí, cada segundo es la pequeña puerta por donde puede colarse el tiempo mesiánico, la promesa de liberación...

Lo decisivo de la huelga y de la lucha de los yeseros no es, por tanto, la pelea por determinado porcentaje de incremento salarial. Ni, con ser importante, son tampoco los cinco meses tenaces lo que convierte a esta resistencia obrera en acontecimiento; es, además, su facultad para desafiar los preceptos del orden instituido, es “la insurrección de la mercancía”, la audacia de despojar a los patronos del control del mercado de trabajo, uno de los  instrumentos donde se origina el dominio y la acumulación del capital. Joaquín lo explicaba con orgullo: “Conseguimos el sueño de muchos viejos trabajadores, controlar las contrataciones; que no venga el patrón a decirme a mí si tengo que trabajar por bueno o por malo. Si no le gusta mi cara, pues que no me mire. Y si no me quiere hablar, que no me hable. Es lo que yo le decía a los compañeros: a nosotros nos da igual trabajar con el Pelón, con Antonio o con Juan, pero siempre garantizando el derecho a trabajar todos”. Los yeseros crearon una isla de autogestión obrera. Por eso, su ejemplo tenía y tiene que ser derrotado.

Pero, al fondo, mientras se escucha esta narración, seguro que alguno de los cachorros de la clase media repara, sabidillo, “sí, vale esto es muy bonito, pero son historias del abuelo cebolleta, del tiempo de Maricastaña”. Historias trasnochadas de una clase que ya no existe, de un mundo ya desaparecido. En el universo de ordenadores, internet y teléfonos móviles, estos relatos de obreros rebeldes suenan a arqueología, a antiguallas ideológicas. “Esta dictadura de los tiempos breves impone el régimen de un presente eterno hecho de instantes efímeros que espejean del prestigio de una novedad ilusoria y sólo están sustituyendo, siempre con más velocidad, lo mismo con lo mismo”12. El presente perpetuo convierte en antediluviano lo que ocurrió hace apenas un cuarto de siglo. Elogio de la incandescencia, alabanza de lo espasmódico, dictadura de lo efímero, son los signos y ritmos de nuestro tiempo. Deprisa, deprisa, nos dicen, y mientras tanto, la novedad apedrea a la originalidad y la actualidad a la memoria. “La actualidad te hace perder la memoria. Nunca sabes lo que pasó ayer. No sabes lo que pasó ayer, no entiendes lo que está pasando hoy”13.

Sin embargo, no pensemos que el juicio descalificador sería privativo de gentes ignorantes o fascinadas por las modernidades. No faltarían eminentes profesores universitarios a la hora de ayudar generosamente en el traslado de la memoria obrera al baúl de la historia: “La clase obrera y el movimiento obrero ya son historia. Una historia de aproximadamente  sesenta o setenta años, entre el final de la segunda década y los años ochenta del siglo XX. Una historia de la formación y transformación de una identidad colectiva que fue la clase”14. De la historia obrera a la historia social y de la historia social a la historia de siempre. Se montaron en el fabuloso globo del historiador inglés Edward P. Thompson y aterrizaron en la fábula del social-liberalismo. Se sirvieron de la crítica al doctrinarismo que hizo Thompson y acabaron recalando en un nuevo doctrinarismo: “el fin de los grandes relatos”, la muerte del sujeto, la disolución de la clase obrera… Pero tras “el fin de los grandes relatos” vino la dictadura del spot publicitario, la tiranía del instante. Y resplandeció la gran narración implícita, el capitalismo naturalizado, ascendido de producto histórico a realidad consustancial a la condición humana.

Se cierra el círculo. Por un lado, la milonga de lo efímero, el no hay historia, el camelo del nada es verdad o mentira-todo depende del cristal con que se mira. Por el otro, la historia aseada del poder. En los televisores y pantallas de internet, el presente perpetuo y la historia líquida. En las aulas escolares y los claustros universitarios,  las efemérides de los vencedores, con los ajustes y barnices “progresistas” que requiera la coyuntura. Marc Bloch lo entrevió allá por los años 30 del siglo XX, cuando aún estaba en mantillas la división académica del trabajo en el tratamiento y  la fragmentación del tiempo histórico: “Encontramos por una parte un puñado de anticuarios ocupados por una dilección macabra en desfajar a los dioses muertos; y por otra a los sociólogos, a los economistas, a los publicistas: los únicos exploradores de lo viviente…”15. La historia necrófila a un lado, los rastreadores de la economía libidinal, al otro. Desde entonces, la distribución estratégica de funciones no ha hecho más que crecer, poniendo en pie nuevas profesiones y corporaciones, garantes del extrañamiento mutuo entre el pasado y el presente. En nuestros días, una inesperada pero sólida alianza entre posmodernismo y nuevo historicismo se convierte en ideología dominante. La experiencia y la espera se borran en beneficio del capitalismo como última y gloriosa estación de la Historia...

Pero volvamos de los circunloquios históricos a nuestros yeseros. Principios de enero de 2011, Oficina de empleo de San Roque, en Badajoz. Arrecia la crisis y un grupo de yeseros desempleados está repartiendo octavillas entre los desocupados que van congregándose, llamando a crear una asamblea de parados. “Ahí tenemos a los monos”, dice un compañero al lado, señalando el furgón. Son las ocho y cuarto de la mañana y la oficina aún no ha abierto sus puertas, pero la lechera de la policía ya vigila al grupo, como si se tratara de una peligrosa banda de delincuentes. “Joder, no podemos hacer nada. En cuanto nos movemos, en las obras o fuera de las obras, la policía nos pisa los talones”. Dicen que la clase obrera ha muerto pero, por si acaso, mandan a algunos de sus centinelas a certificar la defunción, no vaya a ser que al muerto le dé por resucitar. Los yeseros, a estas alturas, han perdido una parte sustancial de lo arrancado en la huelga del 88, y fuera del gremio, también van cayendo una a una las conquistas obreras, el paro ronda las casas humildes y el capital se pavonea encima del cuadrilátero desierto, sin adversario alguno a la vista. Pero al fondo brillan los rescoldos de una candela antigua, una huelga larguísima que pasó ya hace muchos años, pero, aún susurra, en su débil eco, “nada de lo que una vez haya acontecido ha de darse por perdido para la historia”…

Walter Benjamin escribió que para explicar históricamente el pasado había que “apoderarse de un recuerdo, tal como éste relumbra en un instante de  peligro”16. Los vencedores no han cesado de vencer. Una pavorosa regresión va abatiendo los derechos del trabajo, como la avanzadilla de una crisis social y ecológica de calado histórico. Los vástagos de las generaciones que hicieron temblar el capitalismo y arrancaron las mejoras elementales, van sufriendo en carne propia las nuevas heridas inolvidables. La joven que salió tarifando del instituto y ahora trabaja en el  McDonalds siente en el cogote el pinganillo y la voz  apremiante de la encargada, el calor asfixiante de la cadena de comida rápida, el ritmo infernal y el salario de risa; el trabajador de hostelería con 20 años de antigüedad en la empresa al que el patrón le propone un apaño bajo cuerda, “tú te vas sin indemnización y yo me comprometo por escrito a contratarte dentro de seis meses”; o los interinos, miembros del precariado global, condenados a buscar por todo el mundo un comprador al que interese arrendar su cualificada fuerza de trabajo, sus esmerados diplomas, sus títulos innumerables. Quizás, aquella huelga intempestiva tiene más actualidad de la que creían el joven de clase media y el historiador de la academia. Un recuerdo que brilla en un instante de peligro. Un susurro apenas audible: “Existe una cita secreta entre las generaciones que fueron y la nuestra”.

Una crisis histórica que hace caer los escaparates de cartón piedra que ocultaban el saqueo. “No es crisis, es una estafa”, gritan los jóvenes en la calle. El capital pistolero hunde países y vidas para recomponer su tasa de ganancias. Al tiempo, el huevo de la serpiente vuelve a latir, presagiando fascismos y xenofobias de nuevo tipo, con rostros hasta ahora desconocidos. De la fortaleza de aquel movimiento obrero que soñaba con asaltar los cielos, apenas queda hoy la silueta, eso sí, mastodóntica, del sindicalismo oficial, apesebrado en el pacto social permanente. Y los usufructuarios de las instituciones obreras parece que quisieran entregar el pasado de luchas para construir con ellas los nuevos panteones, ahora en forma de fundaciones y archivos históricos. Pero el recuerdo de las resistencias brilla, sacudiéndose el peso de la resignación, del acomodo y del olvido.

Nada de lo que una vez haya acontecido ha de darse por perdido para la historia.  Las verdades de poca apariencia van desgranando sus secretos innumerables. Brilla el recuerdo de acontecimientos pequeños, 6 meses de conflicto, 5 meses de huelga, 23 años de pulso sostenido, contra tirios y troyanos. “El verdadero protagonista de la historia es una muchedumbre de secundarios y, detrás o a través de ellos, la multitud anónima e hirviente de sucesos, destinos, movimientos y vicisitudes”17. Muchedumbre de secundarios del extrarradio, de las Ochocientas, del Gurugú, de Suerte de Saavedra, del Cerro de Reyes. Gentes corrientes sembrando luchas que nos sirven ahora para defendernos del individualismo ambiente, del corporativismo paisaje, del consumismo naturaleza.

 “En los andamios, por las rampas de tablones, suben hombres las piedras suspendidas del yugo que les asientan sobre la nuca y los hombros, sea por siempre alabado quien inventó la almohadilla de apoyo, fue sin duda alguien a quién le dolía. Son trabajos ya dichos, fáciles de referenciar por ser de fuerza bruta, pero la causa de su reiteración es evitar que olvidemos lo que, por ser tan común y de tan mínima arte, se suele mirar sin más consideración que aquella con la que distraídamente vemos nuestros propios dedos escribiendo, de modo que queda fácilmente oculto el que hace bajo lo que se hace”.

                   Memorial de Convento, de José Saramago
Los que hacen, ocultos bajo lo que se hace. Los anónimos, los nadie, los que no valen ni la mirada que los ignora. Y de entre los invisibles, la gente de obra. El obrero de la construcción como resumen de la invisibilidad del trabajo manual, como prototipo del mundo turbio,  de la fuerza bruta. Mano de obra. Simple mano. Irrepresentable de otro modo que no sea la sordidez o el costumbrismo. O la lucha por la supervivencia entre las razas del trabajo primario o la bonhomía chaplinesca de Manolo y Benito.

El trabajo manual, dice Zizek, es la pornografía contemporánea, lo prohibido, lo que no se ve o no puede verse en las películas y televisiones de nuestros días. El taller clandestino de los chinos, la obra de turnos interminables que hacen rumanos, marroquís o senegaleses.

Encarnado en los yeseros, este libro quiere ser, también, un homenaje a todos los obreros de la construcción. A sus luchas y a su verdad. Manuel Blanco Chivite enuncia ese sentido de lo que no engaña.

Sombra.
Patata.
Herramienta.
El árbol da sombra.
Me como la patata.
La herramienta no miente.
Sombra
Patata
Herramienta.

La herramienta no miente. La piqueta entreabre el mundo verdadero. La talocha es fiel a su promesa. La llana descubre y luce el ser. La herramienta no miente. El martillo trae su verdad trascendental y en la pastera madura la conciencia de la injusticia. Saber manual, saber de intemperies y madrugones, saber de la resistencia a capataces. Todo un arte de la resistencia que tan pronto levanta catedrales como funda sociedades secretas.

Y entre las verdades atesoradas en el tajo y en la revuelta de los yeseros, la autonomía de clase, la escisión obrera. Sin separarse de los que mandan, no hay solución. A la sombra de los pistoleros sólo hay supervivencia. La vida digna empieza más allá del capital. “Todo indicio de iniciativa autónoma de los grupos subalternos tiene que ser de inestimable valor para el historiador integral”18, apuntaba Gramsci. El plante de los yeseros marca la línea divisoria, evoca, como otras luchas ejemplares, la posibilidad de la emancipación social. En el envés, el laberinto de subcontratas urdido por las patronales es, antes que nada,  un intento de atrapar la permanente vocación de soberanía, la autosuficiencia obrera.

Hay una sabiduría de la subversión construida en millones de pequeñas resistencias e insurrecciones anónimas. “El sujeto del conocimiento histórico es la clase oprimida misma, cuando combate”19. La huelga de los yeseros fue uno de esos frutos que brota de la rebeldía. El cántaro de la competencia se rompió, justamente, allí, en la fuente donde era más impensable que quebrara, en el mecanismo perverso del destajo. Casi siempre, la singularidad del acontecimiento se genera donde menos se espera, fuera de toda inercia monótona.

Mercancía  que se niega a serlo. Mano de obra que se niega a ser reducida a mano. El mundo se aprende y se explica luchando. Del yeso a la construcción, de la construcción, a la clase obrera. De las heridas inocultables a la comprensión del mundo. Este libro habla de viejas palabras arrumbadas, escondidas, temerosas de ser convocadas: lucha de clases.
Memoria de la lucha de clases.  Pero decir memoria es ponerle nombre a las emociones. “El hilo de la memoria, aquel con que cosemos las historias de ayer con las de hoy y las propias con las ajenas, se ovilla en el corazón”20. La memoria, ovillada en el corazón, brotando en los subterráneos del olvido, abriéndose paso entre pretenciosas primicias de periódico, rompiendo el ostracismo de los aparatos. La experiencia de las luchas se encoge, parece que va a desaparecer y luego resurge de las cenizas, se reagrupan sus puntos dispersos de resistencia, plantan cara. Viene la memoria y sopla los rescoldos ateridos. Obreros desgarrando el telón tramposo de los que mandan, días que nos orientaron, luz para romper los cercos de hoy. De eso se habla aquí: de fundir memoria y rebeldía, de encender en las luchas del pasado las chispas que romperán los cercos del presente.