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7 de julio de 2012

El peor analfabeto es el analfabeto político (Brecht)



"El peor analfabeto es el analfabeto político. No oye, no habla, no participa de los acontecimientos políticos. No sabe que el coste de la vida, el precio de las alubias, del pan, de la harina, del vestido, del zapato y de los remedios, dependen de decisiones políticas. El analfabeto político es tan burro que se enorgullece y ensancha el pecho diciendo que odia la política. No sabe que de su ignorancia política nace la prostituta, el menor abandonado y el peor de todos los bandidos que es el político corrupto, mequetrefe y lacayo de las empresas nacionales y multinacionales".

26 de junio de 2012

Para salvar el momento presente (John Berger)

Lo distinto de la tiranía global de hoy es que no tiene rostro. No es el Führer, ni Stalin ni un Cortés. Sus maniobras varían según cada continente y sus maneras se modifican de acuerdo a la historia local, pero su tendencia panorámica es la misma: una circularidad.
La división entre los pobres y los relativamente ricos se convierte en un abismo. Las restricciones y las recomendaciones tradicionales se vuelven añicos. El consumismo consume todo cuestionamiento. El pasado se vuelve obsoleto. En consecuencia la gente pierde su individualidad, su sentido de identidad y entonces se afianza y busca un enemigo para poder definirse a sí misma. El enemigo –no importa la denominación religiosa o étnica– se encuentra siempre también entre los pobres. Aquí es donde el círculo es vicioso.
En lo económico, junto con la riqueza el sistema produce más y más pobreza, más y más familias sin techo, mientras que simultáneamente promueve en lo político ideologías que articulan y justifican la exclusión y la eventual eliminación de las hordas de los nuevos pobres. Es este nuevo círculo político-económico lo que hoy alienta la constante capacidad humana para infligir crueldades que arrasan la imaginación humana.

“Anoche llamó una amiga desde Vadodara. Llorando. Le tomó 15 minutos poderme decir lo que le pasaba. No era muy complicado. Era sólo que una amiga de ella, Sayeeda, había sido atrapada por una muchedumbre. Era sólo que le habían abierto el vientre y se lo habían retacado con trapos ardientes. Era sólo que tras su muerte alguien le marcó en la frente un OM (la firma sagrada de los hindúes)”.
Éstas fueron las palabras de Arundhati Roy para describir la masacre de miles de musulmanes a manos de fanáticos hindúes en Gujarat, durante la primavera de 2002.
Escribimos, confesó alguna vez, en los resquicios de muros que alguna vez tuvieron ventanas. Y la gente que todavía tiene ventanas, a veces no puede entender.
Vayamos al lugar de los hechos, observemos, investiguemos, informemos, rescribamos, escribamos una versión final; se publica, mucha gente la lee –aunque uno nunca sepa qué es lo ancho o lo angosto–, nos volvemos escritores controversiales, con frecuencia amenazados, pero también apoyados, que escribimos de la suerte de millones de personas, mujeres, hombres, niños; se nos acusa de arrogancia, seguimos escribiendo, develamos y detallamos más proyectos de los poderosos que conducen a tragedias más inmensas y evitables; hacemos notas, cruzamos y recruzamos el continente, somos testigos de la desesperación evidente, continuamos publicando, debaten con nosotros una y otra y otra vez, mes tras mes, y los meses se convierten en años. Pienso en ti, Arundhati. Y no obstante lo que advertimos y contra lo que protestamos sigue incesante sin que nadie le ponga freno. Continúa irresistible. Continúa como si estuviera envuelto por un silencio permisivo nunca roto. Continúa como si nadie nunca hubiera escrito una sola palabra. Entonces nos preguntamos: ¿cuentan las palabras?, y alguna vez puede regresarnos una respuesta como ésta: las palabras aquí son como las piedras que les ponen a los prisioneros amarrados antes de ser arrojados a un río.

Analicémoslo: toda profunda manifestación política es un llamado a una justicia ausente, y la acompaña una esperanza de que en el futuro tal justicia quede establecida. Sin embargo, la esperanza no es la razón primera de que se efectúe la manifestación. La gente protesta porque no hacerlo es demasiado humillante, demasiado aplastante, demasiado letal. La gente protesta (monta una barricada, toma las armas, se va a la huelga de hambre, se toma de las manos para gritar o escribe) con el fin de salvar el momento presente, sin importar lo que traiga el futuro.
Protestar es negarnos a ser reducidos a cero y a que se nos imponga el silencio. Por tanto, en cada momento que alguien hace una protesta, por hacerla, se logra una pequeña victoria. El momento, aunque transcurra como cualquier otro momento, adquiere un cierto carácter indeleble. Se va y sin embargo dejó impresa su huella. Lo principal de una protesta no es que sea un sacrificio efectuado en pos de un futuro alternativo más justo. Lo principal es una redención del presente –algo que parecería no tener consecuencias, es decir, una acción que parece inconsecuente [sin lógica, desconectada del futuro, irrelevante]. El problema es cómo vivir una y otra vez con la supuesta ausencia de consecuencias, con lo inconsecuente.
La cuestión aquí, en realidad, replica Arundhati, es: ¿qué hemos hecho con la democracia, ¿en qué la convertimos?, ¿que ocurre con una democracia desgastada por completo cuando se le ha vaciado de contenido hasta hacerla hueca?, ¿qué ocurre cuando cada de sus instituciones hizo metástasis y formó algo peligroso?; ¿qué ocurre ahora que la democracia y el libre comercio se han fundido en un solo organismo predatorio con una imaginación tan constreñida y flaca que gira casi en su totalidad alrededor de la idea de la maximización de las ganancias? ¿Será posible revertir este proceso? ¿Puede algo que ya mutó regresar a ser lo que alguna vez fue?
¿Cómo vivir con lo inconsecuente? El adjetivo es temporal. Tal vez una respuesta posible y adecuada es que es espacial. Y entonces de lo que se trata es de acercarnos y acercarnos a aquello que se redime del presente (al interior de los corazones de quienes se niegan a aceptar la lógica de ese presente). En ocasiones, un narrador puede lograr esto mismo.
En una historia la negativa de quienes protestan se vuelve un grito salvaje, la rabia, el humor, la iluminación de las mujeres, hombres y niños. Las narraciones son otro modo de volver indeleble un momento, porque cuando las historias son escuchadas se interrumpe el flujo unilineal del tiempo y que algo no tenga consecuencias pierde totalmente su sentido.
Antes de ser asesinado en el Gulag, Osip Mandelstam dijo eso precisamente: Para Dante, el tiempo es el contenido de la historia que uno siente en un solo acto sincrónico. Y de un modo inverso, el propósito de la historia es mantener junto el tiempo, para que todos seamos hermanos y compañeros en la misma búsqueda y en la misma conquista del tiempo.
* Texto de John Berger escrito como saludo a la celebración de la Primera Audiencia General Introductoria del Tribunal Permanente de los Pueblos en Ciudad Juárez, Chihuahua, entre el 27 y el 29 de mayo del 2012, publicado en el diario mexicano La jornada (http://www.jornada.unam.mx. Es un fragmento de Bento’s Sketchbook, Pantheon Books, 2012, su libro más reciente

26 de mayo de 2012

KOMATSU PC-340: Cavar buscando la aurora


Reproducimos a continuación una reseña sobre "Komatsu PC-340", la novela de nuestro compañero Javier Mestre.

                                         
El nombre de una excavadora de 34 toneladas es el título de la primera novela de Javier Mestre. “Un automóvil rugiente, que parece correr sobre la ráfaga, es más bello que la Victoria de Samotracia”, escribió el futurista Marinetti. También aquí, en la narración que nos ocupa, entre el trajín y el estruendo de las tuneladoras, podremos encontrar más verdad y más belleza que en las socorridas novelas de la clase media. Porque Komatsu no es un relato de escritores para escritores, ni otra novela más de progres cultivados y escépticos. Es una novela, magníficamente enhebrada, sobre la dominación del trabajo en nuestros días y sobre las posibilidades redentoras del amor y la lucha social.

El libro cuenta la historia de amor entre Victoria, ingeniera en las obras de la M-30 y Santiago, el conductor de uno de los inmensos ingenios de la perforación a los que se alude en el título. La inusual relación nace a raíz de la muerte en accidente laboral de  Gumersindo, un trabajador inmigrante sin papeles. En el relato se van anudando los meandros de lo social y lo íntimo, el crimen ordinario donde se amasan las fortunas y el amor como fundamental escapatoria. 

A través de estampas comunes, el autor nos va desvelando la minuciosa red de sometimientos, trampas y rendiciones que explican el estado de nuestro mundo. Las conversaciones a la hora del bocadillo, el bálsamo de las confidencias en los bares amigos, el paripé de la visita de los representantes institucionales y sindicales a las obras, la trama de subcontratas, encargados y competitividad inducida que convierten los centros de trabajo en transparentes panópticos para los que mandan… Todo parece visto para sentencia: el capital y sus negocios, inexpugnables; los inmigrantes, invisibles; las vidas de la clase media, arruinadas en la mediocridad; las vidas de todos, condenadas a dar vueltas en la interminable noria de los trepadores. Casi todo conspira para que nos rindamos. Y, sin embargo, algo se escapa a los meticulosos planes del poder, algo se resiste a la rutina del dominio. Entre los pliegues de lo cotidiano, se alzan la resistencia social y el amor como últimas trincheras. Y a partir de ahí, la novela nos irá relatando la posibilidad de que estas dos incautas esperanzas puedan enfrentarse a la férrea urdimbre de determinaciones o si, por el contrario, como ocurre habitualmente, la barca del amor se estrellará contra la vida cotidiana…

El misterioso título se va dilucidando. “Las piquetas de los gallos cavan buscando la aurora”, imaginó Lorca. Las excavadoras de nuestra narración también quieren quebrar albores, desbaratar los duros canchales de la explotación y la doblez, invisibles tras el prosaísmo de lo material. Se trata de ahondar, de agujerear la realidad, de experimentar un camino que contradiga la agorera profecía de que la suerte está echada. 


“No dejaré de inquietaros con mis interrogatorios”, dice la cita de Platón con la que Javier Mestre abre el libro, advirtiendo ya desde el inicio de sus propósitos. Como Santiago, el conductor indomable de nuestra historia que pretende convertir la parada del bocadillo en un tiempo de conciencia, el autor quiere “resucitar los cadáveres de la solidaridad, de la dignidad”, “el rescoldo mortecino de las luchas de un siglo de hombres y mujeres de la clase obrera”.

Incondicionalidad de la lucha, rescate de los muertos, distorsión de la lengua

“De los muchos caminos con que un hombre cuenta para escapar al apaciguamiento, estos son seguramente los tres más importantes: la incondicionalidad de la lucha, el rescate de los muertos y la distorsión de la lengua”
                         Quique Falcón, en La taberna roja

¿Es posible resistir? Esa es la principal pregunta que recorre Komatsu. La novela se interroga sobre la posibilidad de la lucha anticapitalista en tiempos de resignación,  cinismo y alienación consumista. “En cuanto se les deja, se sitúan en fila india y avanzan hacia el fuego graneado de las mercancías”, escribió con amargura Walter Benjamin. Pero nuestro novelista no quiere mostrarnos sólo la  fortaleza del dominio o los fundamentos de la nueva barbarie, sino sobre todo “esos momentos exquisitos, mágicos, en que se rompe el hechizo del capital”, las ocasiones en las que se resquebraja la costumbre de la obediencia y el discurso del consumismo. El autor va a iluminar los instantes en los que estallan “las pequeñas bombas de rebeldía”. Luchar es conspirar con otros, conocer con otros, evaluar con otros las fuerzas propias y las del enemigo, buscar aliados, elegir las estrategias y cuñas... Pero luchar es, a menudo en primer lugar, combatir contra uno mismo:

“Ahí estaba Viqui muriendo, Victoria naciendo, cuando soltó de pronto, secamente, sin miramientos, sin introducciones, por sorpresa, su aparente sentencia de muerte como ingeniera de la UTE, la expresión definitiva de su compromiso con todo lo demás, lo accesorio, lo colateral, lo de debajo”.

Como el de Victoria-Manuela, el de Javier Mestre es un sólido compromiso con “lo colateral, lo de debajo”. Komatsu no es una novela escrita para el Mercado ni para la Academia -que es con quienes están comprometidas a sangre y fuego la inmensa mayoría de las novelas convencionales, presuntamente “apolíticas”. En sus páginas, hay un permanente esfuerzo por acoger a los otros sujetos sociales y políticos, a los actores colectivos que cuestionan el ruido y el silencio dominantes. Militantes y afanes del sindicalismo no vendido, la izquierda anticapitalista, la cultura crítica o el ecologismo social pueblan la narración de debates, preocupaciones y rebeldías actuales. Frente a la milonga de la “novela sin sujeto”, Komatsu es una novela con sujetos reconocidos y reconocibles. Las reuniones o actividades de Ecologistas en Acción, las Oficinas de Derechos Sociales, Ferrocarril Clandestino, la CGT, los críticos de CCOO, la agrupación Marx Madera del PCE, la Plataforma Vecinal contra la M-30 o las asociaciones de la memoria histórica, aparecen en el relato componiendo un fresco del activismo social y político de nuestra época.

 

Los escuadrones literarios de la transición liquidaron la novela social de los años 50 y 60 tildándola con desprecio como “novela de la berza”. De un plumazo, con la complicidad de los grupos editoriales y políticos que urdían un “tránsito sin traumas”, se deshicieron de una narrativa problemática, etiquetándola como esquemática y panfletaria. La pequeña burguesía ascendente y la gran burguesía ascendida urgían otra crónica social, funcional al reacomodo político de las élites. Javier Mestre entronca con esa corriente literaria, arrinconada en los desvanes del consenso. Otra literatura es necesaria, una literatura realista, es decir que revele realidad, que se atreva a inmiscuirse en los blindados muros de los Centros de Internamiento de Inmigrantes, o en los entresijos de la asesina siniestralidad laboral, o en el exquisito tejido del ostracismo social y político contemporáneo. Cuando la fantasía de las clases medias se derrumba, cuando el huevo de la serpiente late con fuerza presagiando fascismos de nuevo tipo, la literatura no puede ser lujo o capital cultural de las nuevas generaciones de “neutrales”. “No perdería lo mejor de mi vida intentando escribir novelas si se tratase sólo de un juego, de tejer un bordado de ganchillo verbal utilizando los hilos de un género que otros manejaron antes que yo”, apuntó con maestría Rafael Chirbes. Sobra costumbrismo y solipsismo de la experiencia, y falta literatura de la conciencia y de la resistencia. 

Pero para que esa literatura sea incisiva ha de ser buena literatura, hecha, como escribió Maiakovski, con “palabras nuevas, expresivas y comprensibles para todos”. No basta con que sea plenamente consciente de su circunstancia social, política y económica, además ha de iluminarla con palabras frescas y significativas. No simple discurso o reflejo estático de la realidad, sino distorsión artística que alumbre, capacidad dialéctica para articular determinaciones y contradicciones, construcción de personajes en transformación.  

 

Komatsu es un buen ejemplo de esa combinación de literatura civil e ingenio narrativo. El relato nos presenta de una forma novedosa la relación compleja entre derrotas cotidianas y militancia política. En modo alguno resulta una ingenua exaltación del activismo, sino una trama que nos invita a reflexionar sobre la sinceridad, los obstáculos y los límites del antagonismo político. El segundo y último capítulo es una magnífica muestra de esta habilidad para esquivar la simplificación y el maniqueísmo. Han pasado algunos años y nuestros protagonistas, Victoria y Santiago, tras la dura experiencia en las obras de la M-30 que ha fundado su relación, han acabado recalando en el pueblo de los padres de él. Victoria es ahora la arquitecta de la mancomunidad de municipios y Santiago sigue trabajando con una máquina excavadora, aunque en condiciones más precarias. Victoria “tiene que lograr que su marido la acompañe en la aventura de dejarse llevar por el sueño y tratar de criar al niño con la felicidad que es posible aquí y ahora“ (…) “Las amistades del pueblo marcan el camino, lo mismo que la televisión, la radio, los periódicos, la escuela, las fiestas, las vacaciones en la playa, las navidades, las compras en el centro comercial cercano, la normalidad apabullante, somnífera, a la que tiene derecho. Sí, tenemos derecho a una vida normal, proclama Victoria”. 

Mestre, que conoce bien el paño del cernido caciquismo en los pueblos pequeños, nos baja de la nube épica a la cruda y prosaica fábrica de resignación. Del romance revolucionario a lo Benedetti (“en la calle, codo a codo, somos mucho más que dos”) a la reabsorción en el sistema por la vía familiar y comunitaria. Sí, somos vínculo, somos mucho más que dos, pero el lazo no sólo une, también ata. “Josep, ven aquí, son tus hijos”, le grita la mujer del anarquista que protagoniza la película La ciudad quemada, magnífica descripción de la Semana Trágica de Barcelona, cuando el insurrecto, escopeta en mano, se dispone a incorporarse con sus compañeros a las barricadas. “Vete. Tuyos son también. Y ya está bien con la mierda de los hijos”, le contesta él. 

Casi todo conspira para que nos rindamos. Rodeados por las reconvenciones familiares, la atmósfera del corporativismo o los múltiples mecanismos de control social, tan bien descritos en el relato, estamos a punto de asumir la imposibilidad o improcedencia de seguir luchando.… El cacique o el encargado, tan atento a nuestras flaquezas, a nuestros cotidianos talones de Aquiles, nos aliviará el tránsito en la adaptación a otra actitud más sensata y responsable: “Yo quiero gente como tú en mis equipos de dirección, gente con corazón y con agallas, y creo que pronto podré ofrecerte algo a lo que no te podrás negar”; y la familia o los amigos, tan pendientes de ponderarnos las pequeñas virtudes, la prudencia, la moderación o la autocontención, también nos animarán a componer el nuevo compromiso. “Es sano tener aspiraciones revolucionarias cuando se está descubriendo el mundo”, le dice Rocabruna, un amigo de la familia, a Victoria, en el momento de las primeras dudas. Sí, ya se sabe, el que no es comunista a los veinte años no tiene corazón, el que lo sigue siendo a los cuarenta, no tiene cabeza… El autor nos muestra con maestría la complejidad del sistema de dominación, su capacidad de atracción y persuasión.

 

Un ejército de resignadores va alicatando nuestra renuncia. Hasta que llega el día en que no hace falta que nadie nos vigile, porque ya somos nosotros los que nos encargamos de auto-vigilarnos y, de paso, vigilar que otros ingenuos levantiscos acepten la oferta del mundo apacible e hipócrita de la clase media. Santiago y Victoria parecen ya casi atrapados, entre las precariedades del trabajo y la dulce atmósfera de rendición. Pero sobrevive en ellos una inquietud elemental, una “patología de desadaptación social”, una conciencia sobre la injusticia y mentira que encierra el vistoso plato único de la felicidad posmoderna. Ante los ojos de nuestros protagonistas, se produce una nueva tropelía, una recalificación tramposa de terrenos. Y entonces saltará otra vez el imprevisible dispositivo del coraje. 

Cabría objetar que la resolución de la novela parece muy deudora de la necesidad de un bello final militante. La realidad no se deja agujerear fácilmente, y menos aún excavar. Pero quizás es únicamente ahí, en la fidelidad al acontecimiento militante, en el excedente utópico no integrable por el sistema, en la renovación del vínculo de lucha con otros, en la pugna frente al poder y frente a nuestra propia rutina, donde pueden abrirse las grietas de la esperanza.

Manuel Cañada

                               

19 de mayo de 2012

"Nos educan para aceptar que el esclavo quiere ser esclavo"

Panadero de oficio principal y licenciado en economia como instrumento de lucha, desvelando las cosas que suceden en la realidad e intentando transformarlas, Josep Manel Busqueta, es miembro del Seminari de Economia Crítica Taifa y fue invitado, durante unos meses, a participar en el asesoramiento en aspectos económicos del Gobierno de Venezuela.

25 de marzo de 2012

Libro de Juan Andrade: El PCE y el PSOE en (la) transición

Ha salido a la venta el libro "El PCE y el PSOE en (la) transición", de Juan Andrade, nuestro compañero de La Trastienda. Damos desde aquí la enhorabuena a Juan y animamos a todas las personas a su lectura. Estamos seguro de que el libro será, como sus intervenciones y elaboraciones anteriores, otra joya más de rigor y lucidez. El libro será presentado próximamente en Mérida. Os informaremos puntualmente de la convocatoria.

Reproducimos a continuación la portada y contraportada del libro.


13 de marzo de 2012

Manolo Sáez: El concepto de Renta Básica

   
Manolo Sáez, Coordinación de Baladre nos habla del concepto de la Renta Básica.

Intervención en la Asamblea de la ILP (Iniciativa Legislativa Popular) por la Renta Básica de l@s Iguales en Extremadura celebrado en Mérida el 3 de marzo del 2012.
También intervinieron en esta asamblea Agustín Franco y Jose Iglesias.

Para más información:
http://rentabasicacaceres.wordpress.com/
http://latrastiendademerida.blogspot.com/

9 de marzo de 2012

Ponencias de las Jornadas por la Renta Básica

Mario Cano y otros compañeros están haciendo un extraordinario trabajo de comunicación y divulgación de la ILP por la Renta Básica. Éste es el facebook:
/http://www.facebook.com/groups/180730375371923/181362361975391/

Los compañeros están publicando los videos de las Jornadas de debate por la Renta Básica del día 3. Aquí se puede ver la intervención de Agustín Franco:


Y en este enlace se puede escuchar la ponencia de Manolo Sáez (hasta el momento no se puede bajar al blog, en cuanto podamos lo editaremos aquí junto a la intervención de Jose Iglesias)
http://www.youtube.com/watch?v=hsspqkLvUIA&list=UUdK7S-syJuhlG-E_Ayd5gbQ&index=1&feature=plpp_video

8 de marzo de 2012

Capitalismo, un itinerario crítico (Entrevista a Miren Etxezarreta)

Se presenta el documental "Capitalismo, un itinerario crítico"
 
A través de una serie de entrevistas a Miren Etxerzarreta, el documental repasa los principales argumentos de la economía crítica y nos plantea la acción colectiva como único instrumento para hacer frente a la actual crisis; pues no hemos de transformar el sistema sino cambiarlo. El documental está bajo la licencia “creative commons” de libre distribución en: http://itineraricritic.net/



Título : "Capitalismo, un itinerario crítico. Entrevista a Miren Etxezarreta"

Sinopsis : La Miren es una pensionista de setenta y cuatro años poco convencional. Desde el tardofranquismo ha sido implicada en diferentes luchas y movimientos sociales, y hace años que recorre platós de televisión discutiendo con los gurús del neoliberalismo. Sus amplios conocimientos económicos (es Catedrática de Economía Aplicada en la UAB) hacen de su voz un testigo incómodo por las actuales políticas económicas. A través de ella, este documental propone una lectura crítica del sistema económico vigente. 

Duración : 32:11 minutos
Idea original: Produccions Itinerants.
Guión : Pere Cortada, Marc Planas y Pablo Planas.
Imagen y edición : Marc Planas.
Diseño gráfico : Erik Estany.
Licencia : Creative Commons (esta obra está bajo una licencia Creative Commons Reconocimiento-NoComercial-CompartirIgual).
Video: http://itineraricritic.net/


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15 de febrero de 2012

Curso de Economía Crítica en la UEX

UNIVERSIDAD DE EXTREMADURA
Curso de Perfeccionamiento:
Economistas Indignados. Corrientes actuales de Economía Crítica.
Duración: 64 horas (32 horas presenciales más 32 horas virtuales).
Fechas: desde el 1 de marzo hasta el 25 de abril.
Lugar: Facultad de Ciencias Económicas y Empresariales. Badajoz.
Precio matrícula: 60 euros.
Coordinador: Agustín Franco. Departamento de Economía.
Más información y preinscripciones en el email: franco@unex.es

Objetivo general: Contribuir a la formación y reflexión sobre enfoques actuales, teorías y sensibilidades de economía crítica y pensamiento económico heterodoxo.

Distribución de sesiones presenciales (horario de tarde):

Sesión 1 (jueves 1/03): Economía crítica y crisis capitalistas
Sesión 2 (miércoles 7/03): Economistas contemporáneos críticos
Sesión 3 (miércoles 14/03): Economía feminista (I)
Sesión 4 (miércoles 21/03): Economía feminista (II)
Sesión 5 (miércoles 28/03): Ecología, Decrecimiento y Consumo
Sesión 6 (miércoles 11/04): Ética, Finanzas y RSC
Sesión 7 (miércoles 18/04): Alternativas al capitalismo
Sesión 8 (miércoles 25/04): Renta Básica y erradicación de la pobreza
Más información y preinscripciones en el email: franco@unex.es

Análisis de la reforma laboral

En los siguientes enlaces se puede acceder a análisis pormenorizados de la Reforma Laboral:

- La contrarreforma laboral del 2012, una aproximación de urgencia / Vidal Aragonés http://dedona.wordpress.com/2012/02/14/la-contrarreforma-laboral-del-2012-una-aproximacion-de-urgencia-vidal-aragones/

- Análisis de Teo Navarro:http://dedona.wordpress.com/2012/02/12/reforma-laboral-2012-analisis-de-urgencia-teo-navarro/ 

- La nueva reforma laboral: un destructivo golpe a la clase trabajadora. http://www.lahaine.org/index.php?p=59487 

- La voladura controlada del derecho protector del trabajo. Alberto Garzón y Juan Torres http://www.rebelion.org/noticia.php?id=144653&titular=la-voladura-controlada-del-derecho-protector-del-trabajo-

 

30 de enero de 2012

DANIEL CASADO- EN LA PRESENTACION DEL LIBRO "LA HUELGA MAS LARGA"

La huelga más larga
Asamblea de yeseros y escayolistas de Badajoz                  
Manolo Cañada,  Joaquín Vega


 


            Con “La huelga más larga” Manolo Cañada ha querido, en primer lugar, honrar la memoria de Joaquín Vega, fallecido en 2010, y con ella la de todos y cada uno de los que participaron en la revuelta; y lo hace recuperando el aliento incansable del compañero desaparecido, perpetuando su lucha para que el río del olvido no se lleve la memoria de aquel esfuerzo compartido, tras años, décadas ya, de precariedad y represión.

         Hoy Manolo nos entrega en forma de ensayo, esto es, a la luz reposada de la reflexión y con los argumentos bien templados, la crónica exhaustiva, reveladora y emocionante de uno de los procesos de lucha y desacato más extraordinarios vividos en Extremadura: la huelga de los yeseros y escayolistas que, entre 1988 y 1989, consiguió detener por unos meses el turbio cauce de la precariedad laboral en el sector de la construcción.

         Nos encontramos, como iremos viendo, ante el relato cronológico y detallado de un acontecimiento no por extraordinario o infrecuente menos natural; yo diría que plenamente vigente, tal y como estamos viendo y padeciendo tras el estallido de la burbuja inmobiliaria que parece haber volatilizado de golpe ese espejismo llamado “estado del bienestar”.  

 

            Con “La huelga más larga” Manolo Cañada ha querido, en primer lugar, honrar la memoria de Joaquín Vega, fallecido en 2010, y con ella la de todos y cada uno de los que participaron en la revuelta; y lo hace recuperando el aliento incansable del compañero desaparecido, perpetuando su lucha para que el río del olvido no se lleve la memoria de aquel esfuerzo compartido, tras años, décadas ya, de precariedad y represión.

         Hoy Manolo nos entrega en forma de ensayo, esto es, a la luz reposada de la reflexión y con los argumentos bien templados, la crónica exhaustiva, reveladora y emocionante de uno de los procesos de lucha y desacato más extraordinarios vividos en Extremadura: la huelga de los yeseros y escayolistas que, entre 1988 y 1989, consiguió detener por unos meses el turbio cauce de la precariedad laboral en el sector de la construcción.

         Nos encontramos, como iremos viendo, ante el relato cronológico y detallado de un acontecimiento no por extraordinario o infrecuente menos natural; yo diría que plenamente vigente, tal y como estamos viendo y padeciendo tras el estallido de la burbuja inmobiliaria que parece haber volatilizado de golpe ese espejismo llamado “estado del bienestar”.   

         Para extraer las razones del desacato y la movilización obrera, Manolo nos introduce de manera espléndida en la trastienda de la Historia. Para ello, nos hace mirar en torno a las calles, parques y avenidas de nuestras ciudades donde aún reposa, con sus nombres ilustres, la memoria de los vencedores. En cambio, resulta desoladora la invisibilidad de sus verdaderos protagonistas, “una muchedumbre de secundarios y, detrás o a través de ellos, la multitud anónima e hirviente de sucesos, destinos, movimientos y vicisitudes…” que dan lugar a esa Historia homologada en las enciclopedias, tan alejada por tanto de la verdadera intrahistoria de los hechos acontecidos.     

         Entre el espanto y la ternura, el lector que se asome a estas páginas irá desenliando la madeja que conduce de la precariedad a la indignación, del abuso a la toma de consciencia y la respuesta organizada por parte de un sector que quisiéramos reflejo de toda la clase obrera. Pero es indispensable recordar –y Manolo se encarga de ello- las condiciones tan adversas que soporta este sector específico de la construcción -el de los yeseros y los escayolistas- dentro de un marco profesional asentado sobre la base del trabajo a destajo,  la inseguridad laboral, la eventualidad, la subcontratación, irregularidades de toda índole y, por si todo esto fuera poco, regentado por piratas salariales, “mercenarios del metro cuadrado” –en palabras de Manolo- llamados, no por casualidad, pistoleros.

         “Detrás de la fortuna, el crimen”, la frase de Balzac tan repetida a lo largo de toda la narración, arrastrará al lector a los precedentes sociales que desencadenarán la huelga en el verano de 1988: un mapa humano y geográfico que se forja en los barrios obreros de Badajoz (Las Ochocientas, Suerte de Saavedra, Cerro de Reyes, San Roque…) con toda la crudeza de su realidad social de fondo: la droga, el paro, la miseria… los signos de la marginación.    

         Sobre este escenario, se asientan las bases que llevarán a la huelga a más de 300 yeseros de toda la provincia, con el 100% del sector paralizado en la capital pacense. Un pulso que durará 5 meses. Multitud de historias personales, familiares y profesionales que nos permiten realizar un seguimiento pormenorizado de aquellas jornadas de desobediencia y lucha, hombro con hombro, en la calle, en el andamio, en la grúa… Tal es la fuerza de los débiles, en acertada expresión de Pablo Guerrero.

         Por nuestra parte, recuperar la memoria de esa lucha no es ningún ejercicio de nostalgia sino el necesario abastecimiento de verdad intemporal, de experiencia transmitida, de coraje y de esperanza con que afrontar la época que hoy vivimos, desmontado ya el milagro socioeconómico, cuando la fiebre del ladrillo ha devenido en un coma inducido por los mismos que hasta hace unos años se han estado haciendo de oro, mientras la gran burbuja económica ha estallado en el incierto cielo de los derechos sociales.    
        
         Y es que, como bien señala el libro, “el pasado no sólo sigue siendo impredecible” –paradoja que podríamos pensar ya superada- sino que, antes al contrario, está constantemente ligado a nuestro presente, pues el pasado, escurridizo a la verdad de los hechos, se configura siempre de la mano de los vencedores.

         Así, volviendo una y otra vez la mirada hacia atrás como el Angelus novus de Paul Klee que tanto inspiró a Benjamin, Manolo ha elaborado un magnífico análisis que nos hace mirar atrás para tomar consciencia del camino recorrido por otros antes que nosotros y aprender a encarar nuestro presente. El horizonte actual no puede ser, ciertamente, más desolador: contemplamos estupefactos, al igual que el ángel de Klee, la fuerza irreversible del progreso y la desigualdad de derechos; el alto precio de la libertad y la sobreoferta consumista; las mentiras de nuestra época y el coste en vidas tangibles del llamado “estado del bienestar”. Pero todo tiempo encuentra su respuesta. Libros como el que hoy presentamos aportan la munición necesaria para que el lector inteligente extraiga sus propias conclusiones y elija su trinchera. Comprobará que tras la lectura de “La huelga más larga” uno se siente acompañado, empujado por el dolor y la rabia de los otros.   
        
         No en vano, para iluminar las luces y las sombras de aquella extraordinaria vivencia de la que él mismo fue testigo directo, Manolo ha convocado en estas páginas a una nutrida cuadrilla de filósofos, analistas, músicos, cineastas, poetas...  Así, bajo el magisterio de Walter Benjamin, maestro de largo recorrido, autoridad indispensable para entender mejor las argucias y amenazas de nuestra época, se deslizan por estas páginas citas y versos de autores como José Saramago, Rodolfo Walsh, Nieztsche, Rafael Alberti, Mario Benedetti, César Vallejo, Roque Dalton, Antonio Orihuela, Jorge Riechmann, Antonio Gamoneda, Antonio Gramsci, José Emilio Pacheco, Bertold Brecht, Simone Weil, Rafael Chirbes, César Reyes,  Bambino, Porrina de Badajoz, El Cabrero, José Menese… El libro está cuajado de citas y referencias cruzadas, de ángulos imprevistos que arrojan nueva luz con su reflexión, su indignación o su dolor a la asombrosa narración de los hechos que Manolo ha ido urdiendo con amorosa paciencia. 

         No podía ser de otro modo tratándose de alguien que a lo largo de su trayectoria en la política, frente al habitual lenguaje manoseado y huero del debate parlamentario, oponía con lucidez y templanza, en el núcleo mismo del discurso ideológico, citas y versos de poetas y pensadores como los antes citados, fieles testigos del escarnio y la incomprensión, pero también, y sobre todo, compañeros leales en la aventura que supone llegar a pensar por uno mismo.

         Por todo esto y mucho más: gracias, Manolo.

           

9 de enero de 2012

Lo que el BOE esconde

 

No sería más que la mentira diaria del PP, si no fuera tan grave. La vicepresidenta y portavoz no lo contó, naturalmente, pero en el Consejo de Ministros del viernes el gobierno aprobó una ayuda de 103.000 millones de euros a las entidades financieras. “Estos avales no suponen una salida inmediata de fondos, pero sí un aumento astronómico del capítulo correspondiente a pasivos financieros (endeudamiento)”, asegura la Plataforma por una vivienda digna que ha expurgado a fondo el BOE donde se reseñan los acuerdos del viernes. Esta relevante partida aparece nada menos que en la disposición final decimoséptima, casi de tapadillo (como también revela el silencio al respecto de Soraya Sáenz de Santamaría).
 
Mantienen, además, los 92.543.560.000 de euros que aprobó el gobierno del PSOE para garantizar las obligaciones económicas exigibles a la sociedad denominada ‘‘Facilidad Europea de Estabilización Financiera''.
Añaden otra partida de 3.000.000.000 de euros para los avales destinados a garantizar valores de renta fija emitidos por fondos de titulización de activos.
En total, ponen a disposición de las entidades financieras 196.043.560.000 euros para 2012.

A causa del abultado déficit público (debido a la deuda de las Comunidades Autónomas fundamentalmente y recordemos que pese a la sorpresa manifestada por el PP de ese “país en ruina”, este desmemoriado partido las regenta actualmente casi todas), se han practicado también durísimos ajustes a la población.
La subida del IRPF decretada por el PP nos sitúa ya como el tercer país con los impuestos a las rentas del trabajo más altos, cuando nuestros sueldos son los penúltimos de la UE15, solo por encima de Portugal. Las rentas altas seguirán sin pagar dado que apenas declaran sus ingresos reales y no se persigue apenas el fraude fiscal, ni ha hablado nada el PP de que esa política vaya a cambiar. El expresidente de Lehman Brothers España y hoy ministro de Economía y Competitividad, Luis De Guindos, declaraba esta mañana en la SER que por el impuesto de sociedades “se recauda muy poco”, así que no lo van a tocar, y que “hablar de SICAVs es demagogia barata”, o sea que tampoco. Pues son un montón de ellas y tributan al 1%. Más aún, De Guindos anuncia “una agenda reformista muy agresiva”, sin “llorar por la leche derramada”.

Las ayudas a la Iglesia Católica tampoco se tocan. Reciben medio millón de euros diarios. El jugoso BOE del 31/12/2011 dice también que el Estado entregará, mensualmente, a la Iglesia católica 13.266.216,12 euros”.

Para pagar a los bancos y mantener los privilegios de las clases adineradas por tanto, se producen graves recortes sociales y alzas de impuestos. Y se merma en capítulos fundamentales como la dependencia, la investigación, o la televisión pública, que parece tener sus días contados.

El BOE escondía algún acuerdo más, que igualmente olvidaron mencionar los cuatro ministros: la compra de gases y artificios lacrimógenos por valor de un millón de euros. El anuncio de licitación apareció el 15 de Junio, un mes después del 15M, a iniciativa del PSOE según se ve claramente. El PP lo ha mantenido. Parece más imprescindible este gasto que subvencionar el transporte público a los jubilados, también suprimido en algunas comunidades autónomas. La “agendas reformistas muy agresivas” es lo que tienen, que igual no gustan y quien manda, manda, aunque no sea sino representante de la soberanía popular. Representante.

Como en Farenheit 451 atrapad en vuestra memoria datos, declaraciones e imágenes. La UE se dispone a borrar la memoria de Internet. Que el futuro sea como lo planean o como demanda la justicia y la equidad, depende solo de nosotros.



7 de noviembre de 2011

Anarquía, dinamita y revolución social

ANARQUÍA, DINAMITA y REVOLUCIÓN SOCIAL. Violencia y represión en la España de entre siglos (1868-1909),
de Ángel Herrerín López (Los Libros de la Catarata, 2011),

que tendrá lugar el miércoles 9 de noviembre de 2011 a las 20´00 h. en  el SALÓN de ACTOS PEQUEÑO (Planta Baja) del CENTRO ASOCIADO de la UNED en MÉRIDA     

(C/ Moreno Vargas, 10. MÉRIDA).


INTERVIENEN:
Ángel Olmedo Alonso, Historiador y miembro del GEHCEx.
Ángel Herrerín López, Autor del libro y Profesor de Historia Contemporánea de la UNED.

COLABORAN:
Centro Asociado de la UNED en Mérida.
Ateneo Libertario de Mérida.

 

11 de octubre de 2011

"No tengáis miedo de querer realmente lo que deseáis"

Intervención de Slavoj Zizek en la movilización frente a Wall Street
Traducción de la transcripción del discurso de Slavoj Zizek en Wall Street, octubre de 2011.  Particularmente relevante por la relación de algunos de los puntos de los que habla Zizek respecto al 15M español que precedió al #occupywallstreet.

Somos todos perdedores, pero los verdaderos perdedores están aquí abajo en Wall Street. Fueron abandonados por miles de millones de nuestro dinero. Nos llaman socialistas, pero aquí siempre hay socialismo para los ricos. Dicen que no respetamos la propiedad privada, pero en el crash financiero del 2008 se destruyó más propiedad privada por la que se trabajó duramente que si todos nosotros aquí nos dedicáramos a destruirla día y noche durante semanas. Os dicen que sois soñadores. Los verdaderos soñadores son los que piensan que las cosas pueden seguir como están de forma indefinida. No somos soñadores. Estamos despertando de un sueño que se está convirtiendo en una pesadilla.

No estamos destruyendo nada. Sólo estamos siendo testigos de cómo el sistema se está destruyendo a sí mismo. Todos conocemos la clásica escena de los dibujos animados. El gato llega a un precipicio pero sigue caminando, ignorando el hecho de que no tiene nada bajo sus pies. Sólo cuando mira hacia abajo y se da cuenta, cae. Eso es lo que estamos haciendo aquí. Les estamos diciendo a los de Wall Street, "¡Hey, mirad para abajo!".

A mediados de Abril de 2011, el gobierno chino prohibió en TV, películas y novelas, todas las historias que contuvieran realidades alternativas o viajes en el tiempo. Esta es una buena señal para China. Esa gente todavía sueña con alternativas, con lo que tienes que prohibir que sueñen. Aquí no necesitamos una prohibición, porque el sistema dominante ha oprimido incluso nuestra capacidad para soñar. Mirad las películas que vemos todo el tiempo. Es sencillo imaginar el fin del mundo. Un asteroide destruyendo toda la vida, etcétera. Pero no puedes imaginar el fin del capitalismo.

Así pues, ¿qué estamos haciendo aquí? Dejadme que os cuenta una vieja broma maravillosa de la era Comunista. Un tipo es enviado desde la Alemania del Este para trabajar en Siberia. Sabía que los censores leerían su correo, así que le dijo a sus amigos: "Establezcamos un código. Si recibís una carta mía escrita con tinta azul, lo que digo es verdad. Si está escrita con tinta roja, es mentira." Un mes después, sus amigos obtienen la primera carta. Todo está en azul. La carta dice: "Todo es maravilloso aquí. Las tiendas están llenas de buena comida. Los cines ponen buenas películas occidentales. Los apartamentos son grandes y lujosos. Lo único que no puedes comprar es tinta roja". Así es como vivimos. Tenemos todas las libertades que queremos. Pero lo que nos falta es la tinta roja: el lenguaje para articular nuestra no-libertad. El modo en que se nos enseña a hablar sobre la libertad -guerra contra el terrorismo, etcétera- falsifica la libertad. Y esto es lo que estáis haciendo aquí. Nos estáis dando a todos tinta roja.

Hay un peligro aquí. No os enamoréis de vosotros mismos. Lo estamos pasando bien aquí. Pero recordad, los carnavales son cosa de mala calidad. Lo que importa es el día después, cuando tengamos que volver a nuestras vidas normales. ¿Habrá algún cambio entonces? No quiero que recordéis esos días como, ya sabéis, "Oh, éramos jóvenes y fue bonito". Recordad que nuestro mensaje esencial es "Se nos permite pensar sobre alternativas". Si esto está roto, no vivimos en el mejor mundo posible. Pero hay un largo camino por delante. Hay preguntas realmente difíciles que confrontar. Sabemos lo que no queremos. Pero, ¿qué queremos? ¿Qué tipo de organización social puede sustituir al capitalismo? ¿Qué tipo de nuevos líderes queremos?

Recordad. El problema no es la corrupción o la avaricia. El problema es el sistema. Te fuerza a ser corrupto. Cuidaos no sólo de los enemigos, sino también de los falsos amigos que ya están trabajando para diluir este proceso. Del mismo modo en que te dan café sin cafeína, cerveza sin alcohol, helados sin grasas, intentarán convertir esto en una protesta ética e inofensiva. Un proceso descafeinado. Pero la razón de que estemos aquí es que ya hemos tenido suficiente de este mundo en el que reciclar latas de Coca-cola, dar un par de dólares a la caridad o comprar un cappucino de Starbucks del que un 1% va a niños que mueren de hambre en el tercer mundo es suficiente para hacernos sentir bien. Tras subcontratar el trabajo y la tortura, después de que las agencias matrimoniales subcontraten nuestra vida amorosa, podemos ver que durante mucho tiempo hemos permitido que nuestra participación política sea también subcontratada. La queremos de vuelta.

No somos Comunistas si el Comunismo significa un sistema que colapsó en 1990. Recordad que hoy en día esos Comunistas son los Capitalistas más eficientes y despiadados. En la China de hoy, tenemos un Capitalismo que es incluso más dinámico que vuestro Capitalismo Americano, pero que no necesita democracia. Lo que significa que cuando critiques el Capitalismo, no te dejes chantajear con que estés contra la democracia. El matrimonio entre democracia y Capitalismo se ha terminado. El cambio es posible.

¿Qué percibimos hoy como posible? Tan sólo tenéis que seguir lo que dicen los medios. Por un lado, en lo que respecta a tecnología y sexualidad, todo parece posible. Puedes viajar a la luna, puedes hacerte inmortal mediante la biogenética, puedes tener sexo con animales o lo que sea, pero mirad al campo de la sociedad y la economía. Ahí, casi todo se considera imposible. Quieres subir un poquito los impuestos para los ricos. Te dicen que es imposible. Perdemos competitividad. Quieres más dinero para la sanidad, te dicen, "Imposible, esto significa un estado totalitario". Hay algo errado en un mundo en el que te están prometiendo la inmortalidad pero no se puede gastar un poquito más en sanidad. Quizá debemos dejar claras nuestras prioridades aquí. No queremos un estándar de vida más alto. Queremos un estándar de vida mejor. El único sentido en el que somos Comunistas es que nos preocupan los bienes comunes. Los bienes comunes de la naturaleza. Los bienes comunes de lo privatizado mediante la propiedad intelectual. Los bienes comunes de la biogenética. Por esto, y sólo por esto, deberíamos luchar.

El comunismo falló absolutamente, pero los problemas de los bienes comunes están aquí. Están diciéndoos que no somos americanos aquí. Pero se les debería recordar una cosa a los fundamentalistas conservadores que afirman que son realmente americanos: ¿Qué es la Cristiandad? Es el espíritu santo. ¿Qué es el espíritu santo? Es una comunidad igualitaria de creyentes unidos por el amor de unos a otros, y que sólo tienen su propia libertad y responsabilidad para construir esa comunidad. En este sentido, el espíritu santo está aquí ahora. Y allá en Wall Street, hay paganos que están adorando a ídolos blasfemos. Así que todo lo que necesitamos es paciencia. Lo único que me asusta es si algún día simplemente volvemos a casa y luego quedamos una vez al año, bebiendo cerveza, y recordando nostálgicamente "Qué buen momento pasamos entonces". Prometéos a vosotros mismos que esto no sucederá. Sabemos que la gente a menudo desea algo pero no lo quiere realmente. No tengáis miedo de querer realmente lo que deseáis.

Muchas gracias.
http://pensando15m.blogspot.com/2011/10/no-tengais-miedo-de-querer-realmente-lo.html