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28 de junio de 2012

Poemas lisiados (Jorge Riechmann)





Algunos de los Poemas lisiados de Jorge Riechmann (Editado por La Oveja Roja)


Vida precaria low cost
para las mayorías trabajadoras

vida lujosa Dior Ferrari Loewe
para los dueños de las rentas financieras

y deuda, más y más deuda
para mantenerlo todo

(¿De verdad se imaginan
que algo semejante
puede durar?)


                                                                ---


Los mataderos de Chicago
inspiraron a Henry Ford la cadena de montaje

y en realidad
si uno lo piensa bien
dan el modelo para el capitalismo en su conjunto:

trocear
lo vivo
en pedazos pequeños

para poder vender y revender con beneficio

                            

Nos encandila
hablar de flash mobs
en vez de teatrillo callejero

y los tratados sobre capitalismo cognitivo
tienden a llenar bibliotecas enteras

Ay, amigos: necesitamos
más asambleas en fábricas y barrios y oficinas
y menos radical chic

     

Desmantelan
ante nuestros ojos
las redes de protección social

privatizan lo que es de todos

y lo llaman
crisis económica

         



Aprender
de los estorninos
la alegría de volar juntos






             

La salida a la crisis económica capitalista es volver al crecimiento
La salida a la crisis ecológica capitalista es terminar con el crecimiento

No hay salida a la crisis
dentro del capitalismo

              

1 de junio de 2012

No me habléis de la rosa ni de la primavera

Masticando la tierra,
descamisado y ronco,
sudando,
dando el callo de mi alma y de mi mano,
como un hueso desnudo, clamo,
abriendo el vientre de la madre tierra,
rabiosamente ibero y campesino,
para sembrar la luz y la esperanza,
para sembrar los puños y los gritos,
para sembrar a Dios que tiene hambre.
Masticando la carne que me duele,
el corazón me estalla por los ojos,
me sube y me amortaja como a un polo,
me viste de soldado la sonrisa,
me despelleja la cáscara del alma.

He aquí el dolor de los que padecen la bota que los aplasta.
He aquí el oro como un salivazo de pus.
He aquí la nada de una cuchara muerta sobre el hombro de un niño.
He aquí el asco del amo como un beso de jornal tuberculoso.
He aquí el yo que hiede a escalofrío de fusil apuntando.
He aquí el tú que señala como un dedo de verdugo.
He aquí el alma de los niños sucia de verdades y limpia de sabidurías.
He aquí los mineros de la pena escarbando un hoyo con las uñas para enterrarse.
He aquí los desterrados de la alegría,
los perseguidos y malolientes mendigos de la alegría
que se arrancan los ojos cuando ven a los pájaros felices.
He aquí los machacados a martillo, los yunques,
los que soportan cóleras y babas,
los marcados a hierro en las espaldas,
los estiércoles hombres que agonizan.
He aquí los sin manos, los que gastan
el puño de pedir el pan diario y no lo alcanzan,
los que dejan el hambre puerta a puerta
pero llevan al hombro el “Dios te ampare…”


¡¡¡Nooooo!!!
No se puede dormir esta noche.
No se puede vivir en esta tierra empapada de sangre.
No es posible dormir ni vivir a pierna suelta cuando
hay tantos hombres que sufren,
tanta gota de carne maltratada, fusilada,
tanto serrucho sobre el cuello de la libertad,
tanto llanto chupado por las sanguijuelas,
tanto sudor para engordar las tripas de los amos,
tanta cadena sobre el pecho del pan,
tanto clavo en el agua del sediento,
tanta piedra sobre la risa de la flor, sobre los muertos que caminan.


¡No! No me habléis de la rosa ni de la primavera.
Tirad vuestros sueños a la basura como ropa apolillada.
Tirad la cáscara de vuestra felicidad al retrete.
Tirad el perdón a la boca del que pide misericordia.
Tirad las monedas del sueño sin comprar un descanso.
Tirad vuestro sueño, digo,
vuestras manos y vuestros ojos a las covachas donde el piojo chupa,
donde la cama es suelo,
donde el frío se mata con unas tristes tablas de caja de sardinas,
donde las ratas riñen la batalla del mendrugo con los hambrientos.
¡No! No es posible y me avergüenzo de ser hombre.
¡Mientras exista un solo hombre en pena
no me habléis de la rosa ni de la primavera!

Poema de Luís Álvarez Lencero


No faltan sillas, sobra cinismo". Este el lema del contraespot Sobren cadires, crítico con la Marató per la Pobresa. El contraespot, elaborado por activistas de colectivos anticapitalistas, reproduce el anuncio original en el que cinco personas se sitúan en torno a cuatro sillas, si bien luego añade: "La Marató per la Pobresa propone hacer frente a esta lacra con caridad. Pero no faltan sillas, sobra cinismo".

El audiovisual señala a la "evasión fiscal de los más ricos" como responsable de la pobreza, y añade que "sobran capitalistas y sobra la violencia que los ampara", con una imagen que evoca a los mossos de paisano con brazalete policial que intervinieron en las manifestaciones de principios de este mes en Barcelona para evitar incidentes. El vídeo termina con la disyuntiva "caridad o solidaridad, conciencia o lucha. Tú eliges".

23 de mayo de 2012

Biografía obrera (Eladio Méndez)

Bíografía obrera

Mi nombre es proletario
y no tengo apellidos.

Soy: herrero, pastor, minero,
pescador, barrendero, soy
conductor de autobuses,
bracero, maestro y albañil.

Mi delito,
ser colaborador necesario
en el mantenimiento
del capitalismo,

formo parte de su engranaje
desde mi nacimiento.

Mi casa no es mi casa,
mi casa es casa ajena
y en ella, de caridad resido.


Vivo de alquiler
en los arrabales de la esperanza.

Aquellos que me explotan,
me perdonan la vida
a cambio de mi vida.

Desde mi nacimiento,
pernocto en las cloacas
de todo el que devora
la dignidad humana.

Si,
desde mi nacimiento.

Y aún sigo esperando
a que soplen los vientos
de la liberación.


Eladio Méndez

 

18 de mayo de 2012

Nueva ley de vagos y maleantes (Daniel Casado)




 La Muerte y las Máscaras

                      de James Ensor








DURO sol, duro temblor, dura justicia.

Seamos en la noche, bajo palios
y saeteros, bajo bronca luz y más pálido cielo,
entre la cera ardiente y su triste multiplicación
-duro sol, dura justicia-
el costalero ciego y la corista
desdentada, el músico tenaz y el idiota menguante,
seamos aquéllos a los que la fiesta hace a un lado
con grotesca generosidad.

La noche, al fin, nos vence
y nos aparta,
-dura noche, dije, duro son-
con idéntico sigilo.

Sabiamente, cada cual ejecuta
su satánico plan.

                           Del libro Oscuro pez del fondo, de Daniel Casado

3 de mayo de 2012

"Laura desde luego", un poema de Enrique Falcón



                                      [sobre Laura, aquí y en CGT]


LAURA DESDE LUEGO


Laura Gómez quema cajas de cartón, billetes falsos y papel moneda
frente al edificio de la Bolsa en Barcelona.

Los Mossos d'Esquadra la detienen
en el curso de una jornada de lucha y huelga general.

Delito de coacciones desorden público
incendio subsidiario con daños relativo
siempre contra los derechos fundamentales,

aquellos que han olvidado decir
que en el parque de las Bolsas
también los hombres se vuelven hogueras.

Alteración, en fin, de la normalidad de la vida
tal como la designa el Diseño Financiero.

Laura desde luego
ingresa en prisión sin fianza:
hay un riesgo, infinitesimal, de que se dé a la fuga.

Laura es secretaria de organización en mi sindicato,
ese que dice que “si nos tocan a uno, nos tocan a todos”.

Desde el otro lado,
el Ministerio del Interior confirma a media tarde
que la jornada se ha desarrollado con pocos incidentes
y que solo han sido detenidos
58 ciudadanos en todo el país.

Malos tiempos para las cajas de cartón,
para los billetes falsos y el papel moneda.

Para Laura desde luego,

y quizá para todos nosotros.

23 de abril de 2012

Un economista (poema de Alberto García-Teresa)




Un economista no sabe qué hacer con un arco iris.
No entiende el aleteo de una abeja,
por qué trinan escandalosamente las gaviotas,
qué guarda una camada en su madriguera.
Se inquieta ante un caracol que,
sobre una brizna empapada de rocío,
indiferente se despereza.
Ante el murmullo chispeante de un río,
ante un eclipse inundado de estrellas,
ante tu sonrisa o una mano abierta,
agita desconcertado su cabeza.
Un economista no escucha la memoria
ni atiende al compás de los latidos.
No sabe buscar tanteando en silencio la belleza
en toda palpitación dichosamente tendida
a la luz, al viento, a la alegría.

Un economista aún busca con vehemencia
con qué moneda comprar la vida.


(Alberto García-Teresa)

25 de marzo de 2012

El Ché Guevara recitando Los Heraldos Negros, de César Vallejo


 Y el hombre... Pobre... ¡pobre! Vuelve los ojos, como
cuando por sobre el hombro nos llama una palmada;
vuelve los ojos locos, y todo lo vivido
se empoza, como charco de culpa, en la mirada. 
                                    -----------------------  
Audio inédito del Che Guevara recitando el poema "Los Heraldos Negros", del poeta peruano César Vallejo.
Este audio, extracto del documental "Che, un hombre nuevo", ha sido entregado por el ejercito boliviano que fusiló al Che, dice la nota del video.

El documental, dirigido por Tristán Bauer, ve la luz luego de doce años de investigaciones del director argentino sobre el líder de la revolución cubana.

Documentación íntima, entre escritos, grabaciones y narraciones literarias, han sido entregadas por primera vez por la esposa del Che, Aleida March y sus hijos."Fue muy emotivo escuchar la voz del Che Guevara recitando a César Vallejo en un mensaje de despedida a mi madre antes de marcharse al Congo en 1965... Yo tenía tres años, no tengo registro de esa despedida" -- Declaraciones de Camilo Guevara, hijo del legendario revolucionario.

"Los Heraldos Negros" fue impreso en los talleres de la Penitenciaría de Lima. La obra debió aparecer en 1918 tal como está fechada en su portada, pero la demora se debió a que Vallejo esperó vanamente el prólogo que le había prometido escribir su amigo Abraham Valdelomar, quien por alguna razón no pudo cumplir.



14 de marzo de 2012

La poesía de mis compañeros

Lle 


 
Llenos de falsas palabras como andamos,
entre ofertas y eslógans y ritmos traicioneros,
por amor a mi fe y a la vida que viene,
canto la poesía de mis compañeros.

La verdad es más fuerte que cualquier cadena.
Nada grita más alto que un verso prisionero:
Mientras la canción se cansa y el arte se desploma,
canto la poesía de mis compañeros.

La tallaron en sierras, en selvas, en montañas,
en fábricas y campos en jornadas de acero,
en quebradas oscuras donde brilló la muerte
y en ciudades perdidas bajo los tiroteos.

La salvaron del riesgo de morir asfixiada
en la cámara cínica del mensaje con miedo.
Por que ella ha sido escrita para alentar coraje,
canto la poesía de mis compañeros.

Viviré para verla vivir sobre la muerte
y arrasar las paredes del terror que erigieron.
Ya que hoy aún libra lucha contra esas maldiciones,
canto la poesía de mis compañeros.

Argentina 1971, Poema de Poni Micharvegas
nos de falsas palabras como andamos,
entre ofertas y eslógans y ritmos traicioneros,
por amor a mi fe y a la vida que viene,
canto la poesía de mis compañeros.

La verdad es mas fuerte que cualquier cadena.
Nada grita mas alto que un verso prisionero:
Mientras la canción se cansa y el arte se desploma,
canto la poesía de mis compañeros.

La tallaron en sierras, en selvas, en montañas,
en fábricas y campos en jornadas de acero,
en quebradas oscuras donde brilló la muerte
y en ciudades perdidas bajo los tiroteos.

La salvaron del riesgo de morir asfixiada
en la cámara cínica del mensaje con miedo.
Por que ella ha sido escrita para alentar coraje,
canto la poesía de mis compañeros

Viviré para verla vivir sobre la muerte
y arrasar las paredes del terror que erigieron.
Ya que hoy aún libra lucha contra esas maldiciones,
canto la poesía de mis compañeros.



Letra y música:
Poni MICHARVEGAS
Buenos Aires, 1971

18 de febrero de 2012

Contra el pesimismo histórico

CONTRA EL PESIMISMO HISTÓRICO
.
.
.
.
.
SE cocina con lo que hay
en la despensa
Y
rebuscando
siempre se encuentra algo


Poema de Jorge Riechmann en El común de los mortales

1 de febrero de 2012

Ruiseñores de nuevo, de Juan Gelman

 

Ruiseñores de nuevo


a la payita

en el gran cielo de la poesía/mejor dicho/
en la tierra o mundo de la poesía que incluye cielos/astros
                    dioses/mortales
está cantando el ruiseñor de keats/siempre/
pasa rimbaud empuñando sus 17 años como la llama de amor viva de
                    san juan/

a la teresa se le dobla el dolor y su caballo triza
el polvo enamorado francisco de quevedo y villegas/
el dulce garcilaso arde en los infiernos de jJohn donne/
de césar vallejo caen caminos para que los pies de la poesía caminen/

pies que pisan callados como un burrito andino/
baudelaire baja un albatros de su reino celeste/
con el frac del albatros mallarmé va a la fiesta de la nada posible/
suena el violín de verlaine en la fiesta de la nada posible/recuerda

que la sangre es posible en medio de la nada/
que girondo liublimará perrinunca lamora/y
girarán los barquitos de tuñón
contra el metal de espanto que abusó a apollinaire/

oh lou que desamaste la eternidad de viaje/
el palacio del exceso donde entró la sabiduría de blake/
el paco urondo que forraba en lamé la felicidad
para evitarle fríos de la época/

roque dalton que trepaba por el palo mayor de su alma y gritaba
                    "Revolución"
y veía la Revolución y la Revolución era la sola tierra firme que veía/
y javier heraud que fue a parar tiernísimo a la selva/
y abrió la selva de la boca con su torrente claro/

y el padre darío que a los yanquis dijo no/
como sandino dijo no/
y el frente amplio de la poesía y de la guerra les volvió a decir no/
y nicaragua brilla en su ejercicio de amar/

martí yendo y viniendo por el aire con los muertos queridos
que vió volar como una rosa blanca/
¿no ves a mis compañeros volar por el aire ochenta años después?/
¿estás despierto par que sigamos diciendo no?/

¿los muertos se ponen pálidos como magdalena cuando amasaba
sus panes con más lágrimas que harina?/¿hasta que venga el día?/
¿día enque toda américa latina subirá lentamente?/
¿amorosamente?/¿navegando como hacen mis planetas del sur?/

ahora canta el ruiseñor del griego al fondo de los siglos/
pasa walt whitman con el ruiseñor al hombro cantando en paumanok/
pasa el comandante guevara a hombros del ruiseñor/
pasa el ruiseñor que se alejó de la vida callado como burrito andino

en representación de los que caen por la vida/
pasa la luna de rosados dedos/
pasa safo abrigando al ruiseñor
que canta/canta/canta/

30 de enero de 2012

DANIEL CASADO- EN LA PRESENTACION DEL LIBRO "LA HUELGA MAS LARGA"

La huelga más larga
Asamblea de yeseros y escayolistas de Badajoz                  
Manolo Cañada,  Joaquín Vega


 


            Con “La huelga más larga” Manolo Cañada ha querido, en primer lugar, honrar la memoria de Joaquín Vega, fallecido en 2010, y con ella la de todos y cada uno de los que participaron en la revuelta; y lo hace recuperando el aliento incansable del compañero desaparecido, perpetuando su lucha para que el río del olvido no se lleve la memoria de aquel esfuerzo compartido, tras años, décadas ya, de precariedad y represión.

         Hoy Manolo nos entrega en forma de ensayo, esto es, a la luz reposada de la reflexión y con los argumentos bien templados, la crónica exhaustiva, reveladora y emocionante de uno de los procesos de lucha y desacato más extraordinarios vividos en Extremadura: la huelga de los yeseros y escayolistas que, entre 1988 y 1989, consiguió detener por unos meses el turbio cauce de la precariedad laboral en el sector de la construcción.

         Nos encontramos, como iremos viendo, ante el relato cronológico y detallado de un acontecimiento no por extraordinario o infrecuente menos natural; yo diría que plenamente vigente, tal y como estamos viendo y padeciendo tras el estallido de la burbuja inmobiliaria que parece haber volatilizado de golpe ese espejismo llamado “estado del bienestar”.  

 

            Con “La huelga más larga” Manolo Cañada ha querido, en primer lugar, honrar la memoria de Joaquín Vega, fallecido en 2010, y con ella la de todos y cada uno de los que participaron en la revuelta; y lo hace recuperando el aliento incansable del compañero desaparecido, perpetuando su lucha para que el río del olvido no se lleve la memoria de aquel esfuerzo compartido, tras años, décadas ya, de precariedad y represión.

         Hoy Manolo nos entrega en forma de ensayo, esto es, a la luz reposada de la reflexión y con los argumentos bien templados, la crónica exhaustiva, reveladora y emocionante de uno de los procesos de lucha y desacato más extraordinarios vividos en Extremadura: la huelga de los yeseros y escayolistas que, entre 1988 y 1989, consiguió detener por unos meses el turbio cauce de la precariedad laboral en el sector de la construcción.

         Nos encontramos, como iremos viendo, ante el relato cronológico y detallado de un acontecimiento no por extraordinario o infrecuente menos natural; yo diría que plenamente vigente, tal y como estamos viendo y padeciendo tras el estallido de la burbuja inmobiliaria que parece haber volatilizado de golpe ese espejismo llamado “estado del bienestar”.   

         Para extraer las razones del desacato y la movilización obrera, Manolo nos introduce de manera espléndida en la trastienda de la Historia. Para ello, nos hace mirar en torno a las calles, parques y avenidas de nuestras ciudades donde aún reposa, con sus nombres ilustres, la memoria de los vencedores. En cambio, resulta desoladora la invisibilidad de sus verdaderos protagonistas, “una muchedumbre de secundarios y, detrás o a través de ellos, la multitud anónima e hirviente de sucesos, destinos, movimientos y vicisitudes…” que dan lugar a esa Historia homologada en las enciclopedias, tan alejada por tanto de la verdadera intrahistoria de los hechos acontecidos.     

         Entre el espanto y la ternura, el lector que se asome a estas páginas irá desenliando la madeja que conduce de la precariedad a la indignación, del abuso a la toma de consciencia y la respuesta organizada por parte de un sector que quisiéramos reflejo de toda la clase obrera. Pero es indispensable recordar –y Manolo se encarga de ello- las condiciones tan adversas que soporta este sector específico de la construcción -el de los yeseros y los escayolistas- dentro de un marco profesional asentado sobre la base del trabajo a destajo,  la inseguridad laboral, la eventualidad, la subcontratación, irregularidades de toda índole y, por si todo esto fuera poco, regentado por piratas salariales, “mercenarios del metro cuadrado” –en palabras de Manolo- llamados, no por casualidad, pistoleros.

         “Detrás de la fortuna, el crimen”, la frase de Balzac tan repetida a lo largo de toda la narración, arrastrará al lector a los precedentes sociales que desencadenarán la huelga en el verano de 1988: un mapa humano y geográfico que se forja en los barrios obreros de Badajoz (Las Ochocientas, Suerte de Saavedra, Cerro de Reyes, San Roque…) con toda la crudeza de su realidad social de fondo: la droga, el paro, la miseria… los signos de la marginación.    

         Sobre este escenario, se asientan las bases que llevarán a la huelga a más de 300 yeseros de toda la provincia, con el 100% del sector paralizado en la capital pacense. Un pulso que durará 5 meses. Multitud de historias personales, familiares y profesionales que nos permiten realizar un seguimiento pormenorizado de aquellas jornadas de desobediencia y lucha, hombro con hombro, en la calle, en el andamio, en la grúa… Tal es la fuerza de los débiles, en acertada expresión de Pablo Guerrero.

         Por nuestra parte, recuperar la memoria de esa lucha no es ningún ejercicio de nostalgia sino el necesario abastecimiento de verdad intemporal, de experiencia transmitida, de coraje y de esperanza con que afrontar la época que hoy vivimos, desmontado ya el milagro socioeconómico, cuando la fiebre del ladrillo ha devenido en un coma inducido por los mismos que hasta hace unos años se han estado haciendo de oro, mientras la gran burbuja económica ha estallado en el incierto cielo de los derechos sociales.    
        
         Y es que, como bien señala el libro, “el pasado no sólo sigue siendo impredecible” –paradoja que podríamos pensar ya superada- sino que, antes al contrario, está constantemente ligado a nuestro presente, pues el pasado, escurridizo a la verdad de los hechos, se configura siempre de la mano de los vencedores.

         Así, volviendo una y otra vez la mirada hacia atrás como el Angelus novus de Paul Klee que tanto inspiró a Benjamin, Manolo ha elaborado un magnífico análisis que nos hace mirar atrás para tomar consciencia del camino recorrido por otros antes que nosotros y aprender a encarar nuestro presente. El horizonte actual no puede ser, ciertamente, más desolador: contemplamos estupefactos, al igual que el ángel de Klee, la fuerza irreversible del progreso y la desigualdad de derechos; el alto precio de la libertad y la sobreoferta consumista; las mentiras de nuestra época y el coste en vidas tangibles del llamado “estado del bienestar”. Pero todo tiempo encuentra su respuesta. Libros como el que hoy presentamos aportan la munición necesaria para que el lector inteligente extraiga sus propias conclusiones y elija su trinchera. Comprobará que tras la lectura de “La huelga más larga” uno se siente acompañado, empujado por el dolor y la rabia de los otros.   
        
         No en vano, para iluminar las luces y las sombras de aquella extraordinaria vivencia de la que él mismo fue testigo directo, Manolo ha convocado en estas páginas a una nutrida cuadrilla de filósofos, analistas, músicos, cineastas, poetas...  Así, bajo el magisterio de Walter Benjamin, maestro de largo recorrido, autoridad indispensable para entender mejor las argucias y amenazas de nuestra época, se deslizan por estas páginas citas y versos de autores como José Saramago, Rodolfo Walsh, Nieztsche, Rafael Alberti, Mario Benedetti, César Vallejo, Roque Dalton, Antonio Orihuela, Jorge Riechmann, Antonio Gamoneda, Antonio Gramsci, José Emilio Pacheco, Bertold Brecht, Simone Weil, Rafael Chirbes, César Reyes,  Bambino, Porrina de Badajoz, El Cabrero, José Menese… El libro está cuajado de citas y referencias cruzadas, de ángulos imprevistos que arrojan nueva luz con su reflexión, su indignación o su dolor a la asombrosa narración de los hechos que Manolo ha ido urdiendo con amorosa paciencia. 

         No podía ser de otro modo tratándose de alguien que a lo largo de su trayectoria en la política, frente al habitual lenguaje manoseado y huero del debate parlamentario, oponía con lucidez y templanza, en el núcleo mismo del discurso ideológico, citas y versos de poetas y pensadores como los antes citados, fieles testigos del escarnio y la incomprensión, pero también, y sobre todo, compañeros leales en la aventura que supone llegar a pensar por uno mismo.

         Por todo esto y mucho más: gracias, Manolo.

           

13 de agosto de 2011

Las feas palabras, de Roque Dalton


Dos hermosos poemas de Roque Dalton, en la voz de Julio Cortázar:

Las feas palabras

En la garganta de un beodo muerto
se quedan las palabras que despreció la poesía.

Yo las rescato con manos de fantasma
con manos piadosas es decir
ya que todo lo muerto tiene la licuada piedad
de su propia existencia.

Furtivamente os las abandono:
feas las caras sucias bajo el esplendor de las lámparas
babeantes sobre su desnudez deforme
los dientes y los párpados apretados esperando el bofetón.

Amadlas también os digo. Reñid a la poesía
la limpidez de su regazo.
Dotadlas de biografía ilustre.
Limpiadles la fiebre de la frente
y rodeadlas de serenas frescuras
para que participen también de nuestra fiesta.

                             
Buscándome líos 

La noche de mi primera reunión de célula llovía
mi manera de chorrear fue muy aplaudida por cuatro
o cinco personajes del dominio de Goya
todo el mundo ahí parecía levemente aburrido
tal vez de la persecución y hasta de la tortura diariamente soñada.
 
Fundadores de confederaciones y de huelgas mostraban
cierta ronquera y me dijeron que debía
escoger un seudónimo
que me iba a tocar pagar cinco pesos al mes
que quedábamos en que todos los miércoles
y que cómo iban mis estudios
y que por hoy íbamos a leer un folleto de Lenin
y que no era necesario decir a cada momento camarada.
 
Cuando salimos no llovía más
mi madre me riñó por llegar tarde a casa.


18 de julio de 2011

Antonio Orihuela: desterrando la impostura


 
Mi primer contacto con la obra de Antonio Orihuela (Moguer, Huelva, 1965) fue a través de aquella antología titulada Feroces, que editó DVD cuando el siglo XX agonizaba en su lecho de muerte y de cuya selección se encargó la poeta extremeña Isla Correyero. Por aquella época, yo era aún un poeta inédito que estaba buscando un camino propio. Digo esto porque recuerdo que los poemas de Orihuela incluidos en aquella antología supusieron para mí un shock de los que dejan huella indeleble en el alma. Lo primero que pensé fue que Antonio, sin duda, era un poeta al que había que prestar mucha atención. Y es que en aquel puñado de poemas encontré una mirada única, personal e intransferible. La mirada de un poeta radicalmente comprometido con el ser humano, de una honestidad apabullante, un poeta que se declaraba, sin ambages ni medias tintas, libertario. 

Desde aquel primer acercamiento a la obra del poeta onubense, he ido siguiendo su rastro siempre que he tenido ocasión, aquí y allá, en portales de internet, en antologías o a través de sus propios libros, libros como Perros muertos en la carretera, Comiendo tierra, Narración de la llovizna, Aserrando corazones con los ojos, La ciudad de las croquetas congeladas, Tú quién eres tú, Para una poética de las luciérnagas, Durruti en Budilandia o Poemas para el combate, una preciosísima edición de coleccionista editada en Granada por el profesor José Antonio Fortes. 


Antonio acaba de publicar un nuevo poemario. Todo el mundo está en otro lugar, que así se titula la obra, ha sido publicada por la editorial tinerfeña Baile del Sol, y recopila la producción poética de Orihuela de los últimos tiempos. Estamos ante una obra extensa (en tamaño, casi trescientas páginas, algo insólito por estos lares para un libro de poemas) e intensa. Y es que Antonio Orihuela es, a día de hoy, y ya es hora de que alguien lo diga en voz alta, el mejor poeta de cuantos pululan por estas tierras ibéricas y, probablemente, uno de los mejores de cuantos escriben en castellano. Y ahí están los versos de este libro para demostrarlo. 

En Todo el mundo está en otro lugar Antonio sigue su propio camino, ahondando en esa poesía de la conciencia en la que, junto con otros poetas como David González, Isabel Pérez Montalbán, Enrique Falcón, Eladio Orta o Jorge Riechmann, ha sido englobado. Desde la misma portada del libro (un rebaño de ovejas a las que suponemos viendo la televisión con gafas para ver en tres dimensiones), el poeta de Moguer nos muestra todas sus cartas, sin guardarse nada en la manga. Y es que en estos nuevos poemas, Orihuela continúa el plan que se trazó cuando comenzó a escribir poesía, esto es, plantar cara al capitalismo, en un intento de derribarlo, que él sabe totémico, cuasi imposible, denunciando su juego sucio, sus falacias, sus trucos baratos de feria; o combatir la deshumanización en la que se encuentra sumido el ser humano contemporáneo, desde una postura vital comprometida, aunque no carente de cierto hedonismo, como demuestra en estos versos del poema “El final del cuento”, uno de los más certeros de todo el libro: 

Ahora es tiempo de decir que no queremos seguir así,
que queremos trabajar poco, comer bien y follar mucho,
y para esto no necesitamos ni al capitalismo
ni a sus sindicatos 

Antonio se mantiene firme en esa guerra feroz, por desigual, que se ha propuesto mantener contra el sistema capitalista y sus secuaces: los políticos, los banqueros, los explotadores de toda condición y pelaje, los maltratadores, los mass media manipuladores y corruptos, los que, en definitiva, están acabando con el planeta Tierra. Y lo hace con su mejores herramientas, el lenguaje y una poesía que toma la forma de largo poema narrativo (“The blank generation”, “Aquí viene la gente de gris”, “Telepizza, el secreto está en la pasta”) o de breve reflexión cercana al haiku (“Porvenir”; “Seguiriya”, “Políticos”). Me gustaría destacar, sobre todo, el lirismo de poemas como “Landó” o “Fervor de ti”, una vertiente esta de la que ya nos fue dejando pistas en otros libros anteriores pero que nunca, como ahora, destacaba de manera tan sobresaliente. 

Estoy completamente seguro de que jamás veremos a Antonio Orihuela recogiendo el premio de la Crítica ni el Premio Nacional de Poesía, aunque por méritos literarios ocupe la primera línea de salida. Todos sabemos, o al menos intuimos, cómo funciona el circo. Tampoco creo que le importe mucho. Lo suyo es escribir poesía, de la que araña la piel y se clava por ahí dentro, porque como él mismo dice, lo único importante es que las cosas que escribimos “se extiendan, ayuden a desterrar la impostura y a hacer explotar las máscaras del poder, nos sirvan para perder el miedo y, sobre todo, acompañen a los movimientos sociales en los que estamos para cambiar este mundo injusto. Si valen para eso, misión cumplida.” 



26 de junio de 2011

La explosión (Antonio Orihuela)

              




LA EXPLOSIÓN


De entre toda la palabrería
de autoconsumo pseudorrevolucionario,
me molesta, sobre todo,
cuando me dicen que soy una subjetividad.

No sé qué cojones de pasividad
hay en ese término,
no lo entiendo,
prefiero ser una intensidad,
una pasión,
un goce que estalla
o que podría estallar,
volver a comenzar,
dejar la resistencia pasiva,
el exilio interior,
la supervivencia…

podría volver a comenzar lo inaudito,
lo excepcional,
lo que nunca ocurrió podría llegar

en el ahora

cuando la sociedad
no es más que un argumento
con que justifican sus desmanes
los que dicen representarla,

en el ahora

cuando el movimiento obrero
no es más que un instrumento del Estado
para la desactivación de los trabajadores,

ahora

que la violencia estatal
se ha vuelto preventiva,

ahora

que la magistratura y la policía
hablan del derecho de injerencia
y los médicos de psiquiatrización
y medicamentosis social.

Nuestro tiempo es el ahora:

estallar

aquí

ahora

en donde estamos,
en el nombre de un vivir
que no tiene nombre
sino común presencia
de su cumplimiento,

aquí,

ahora,

cuando somos presencia,

desde abajo,
en lo local de esta globalización acabada,

estallar

anónimos, cualquieras, indistintos,

estallar en archipiélagos, constelaciones, colectivos,
cuerpos y cuerpos en acelerada e invisible circulación
de afectos conspirativos,
de ternura crítica que celebra

la huelga humana,

el fin del trabajo alienado,
el fin de las víctimas,
el fin de la guerra que nos hace

el Capital.

Vamos, volar no es imposible,
aquí,
ahora

estalla.


Antonio Orihuela. Todo el mundo está en otro lugar. Ed. Baile del Sol. Madrid, 2011.

17 de abril de 2011

Roque Dalton: Alta hora de la dignidad


"Alta hora de la noche", de Roque Dalton, recitado por Julio Cortázar.


Alta hora de la noche
               

Cuando sepas que he muerto no pronuncies mi nombre
porque se detendría la muerte y el reposo.

Tu voz, que es la campana de los cinco sentidos,

sería el tenue faro buscado por mi niebla.

Cuando sepas que he muerto di sílabas extrañas

Pronuncia flor, abeja, lágrima, pan, tormenta.

No dejes que tus labios hallen mis once letras.

Tengo sueño, he amado, he ganado el silencio.
     
No pronuncies mi nombre cuando sepas que he muerto:
desde la oscura tierra vendría por tu voz.

No pronuncies mi nombre, no pronuncies mi nombre.


Cuando sepas que he muerto no pronuncies mi nombre.

13 de abril de 2011

El espejo para el vampiro

EL ESPEJO PARA EL VAMPIRO


Para descubrir a un burócrata

plantéale un problema ideológico.


El rostro del problema

no se reflejará en el burócrata.


El rostro del burócrata

no se reflejará en el problema.



Roque Dalton